
A comienzos de la década de los 90, tomó forma un movimiento que nace en los Estados Unidos y que se autodenomina “masculinismo“. Sus cultores justifican la existencia de este concepto como contraposición a lo que hicieran las mujeres a través del feminismo décadas anteriores.
Uno de los principales objetivos de esta tendencia es diferenciar claramente las ideas de masculinismo de la de machismo. Mientras el machismo enarbola las premisas de la superioridad de un sexo sobre el otro, el masculinismo trata de recuperar un espacio de dignidad en el inconsciente colectivo social.
Cuando la mujer salió en busca de sus derechos (muchos de los cuales logró ampliamente), el concepto de varón quedó trastocado. Un sinfin de cargas sociales que provenían de varios siglos atrás, perdieron validez. El más “traumático” para el género es la desaparición del concepto que nos instituía como proveedores económicos de nuestras familias pues la mujer también comenzó a sostener hogares y a aportar con su trabajo a los fondos maritales.
Ese espacio ganado por el sexo femenino devino en un mayor acceso a la educación superior, el profesionalismo, mejores salarios, etc. que repercutió en detrimento de la autoestima de los varones que debimos afrontar la transición. No son pocos los casos en consultas psicológicas de hombres que trasladan esa “impotencia” económica al plano sexual.
Uno de los pasos más importantes que se ha dado en el sentido de reinvindicar un rol social de gran peso para los hombres, ha sido reconocer que los primeros esclavos del machismo fuimos nosotros mismos y crecimos bajo el influjo de consignas como “los hombres no lloran”, “debes ser bien hombre y aguantar…”, situaciones que impiden en la actualidad la muestra abierta de cariño, raíz de serios problemas de pareja y relación.
El masculinismo nuclea varios clubes a nivel mundial donde los varones se reunen para compartir algo más que deportes y cerveza. Exponen allí sus miedos, sus angustias, sus incertidumbres, y tratan de digerir este nuevo modelo que la evolución nos propone.
Publicado por otelo en Datos y Estadísticas, Historia, Hombre el 2 Febrero, 2008



