
¡Sí! Por fin has conseguido que la rubia del piso de enfrente se ha decidido y aceptado cenar contigo esta noche, ¡vuestra primera cita! Te pones tu mejor traje (bueno, el único que tienes, en realidad), te repeinas, te hiperperfumas y sales dispuesto a comerte el mundo.
Cenáis en un restaurante ¡superguay! que te recomendó un amigo, y mantenéis una charla agradable, con dosis de humor, y alguna que otra mirada silenciosa, de esas que invitan a un romance. Sin embargo, ahora llega el momento clave, ¡llega la cuenta! ¿Qué haces?
Muy sencillo, deja que ella te lo diga, pero ¡no se lo preguntes directamente! Hay que saber leer su lenguaje corporal.
Cuando el camarero deje la cuenta sobre la mesa no le prestes mayor atención, sigue hablando de lo que te gusta la fotografía, el cine de Kurosawa, o del último libro que acabas de leer (aquí no aceptamos diario deportivo como literatura, lo siento).
En ese momento, es posible que ella ya te diga si quiere compartir la cuenta, ¡acéptalo! (No vayas de machito, esa época ya pasó). Si no dice nada, y tras aguardar un ratito, acerca tu mano hacia la cuenta, pero sin brusquedad. Hazlo suavemente. Ahora, puede que ella pida compartir la cuenta, y tú lo vas a aceptar sin ningún problema.
Si ella no dice nada, pues ¡hala!, a pagar la cuenta tú. ¿Has visto? ¡Así de sencillo! Has conseguido hacerlo sin ofenderla, y sin preguntarla si quiere pagar, o no. Te ha bastado con leer su lenguaje corporal. Te has asegurado la segunda cita.
Publicado por Ruler en Seducción, Tips para ellos el 2 Julio, 2008



