
Desde la época de nuestros abuelos, todo ha evolucionado más de lo que cualquiera podrÃa imaginar. Internet, la televisión satelital y los móviles son algunos de los dispositivos que hasta hace algunas décadas eran tema de “ciencia ficción“.Pero hay algo que no ha variado sustancialmente desde sus orÃgenes: la sexualidad. Y la pornografÃa es parte del comercio que desde varios siglos atrás ha lucrado con la necesidad de excitación visual de muchas generaciones.
Y nuestros ancestros no fueron una excepción. Básicamente la pornografÃa no ha sufrido grandes modificaciones. Por supuesto que sà han evolucionado los soportes y algunas otras cuestiones que durante mucho tiempo fueron consideradas tabú, aún para la industria pornográfica.
Escenas lésbicas, zoofilia y homosexualidad, no gozaron de la difusión que tienen en nuestros dÃas, aunque es posible rastrear algunos vestigios de expresiones pornográficas en el siglo pasado y el anterior.
Por lo general las producciones fÃlmicas eran bastante cortas y estaban destinadas al consumo de personas adineradas, en la más absoluta reserva, pues por entonces no estaba bien visto socialmente quien era adepto a este tipo de “entretenimiento“.
Algo que también ha sufrido un interesante cambio es el Canon de belleza: mujeres de caderas voluminosas que hoy serÃan tildadas de “gordas” realizaban la fantasÃas más osadas.
Si investigas un poco, seguramente descubrirás algunas filmaciones de aquellas épocas en las que todos disimulaban, pero que consumÃan en la intimidad, siempre caliente del erotismo más desenfrenado.
Publicado por otelo en Condicionado, Culturas, El sexo antiguo, FotografÃa, Historia, Mujer, Video el 3 Marzo, 2008
