
La adicción a la pornografía es, como todas las adicciones, un deseo irrefrenable por consumir el objeto de adicción: en este caso, material pornográfico, ya sea en vídeos, fotografías, revistas, relatos y todo aquello que provoque erotismo en el consumidor.
A menudo la pornografía encuentra resistencia entre sectores conservadores y religiosos de la población, pero también en mujeres, familias y madres o esposas que se preocupan por el varón que no puede dejar de consumir pornografía.
Existen muchos mitos en torno a la pornografía y mucho es por desconocimiento y temor; hay quienes dicen que puede enviciar al individuo; que es inmoral y degradante para las mujeres debido a que se las trata como mercancía erótica; que corrompe a la juventud persiguiendo intereses económicos y que “estupidiza” el cerebro.
La verdad es que consumir algo de pornografía no está mal, en soledad o en pareja ya que puede ayudar a incrementar la imaginación y la libido, proporcionando ideas y hasta posturas sexuales para practicar; pero cuando existe la necesidad enfermiza de consumir porno, entonces estamos ante un caso de adicción que requiere tratamiento psicológico.
El límite entre la adicción y el abuso del porno está dado en la angustia o placer. Si ver porno todo el día te da placer te da satisfacción entonces simplemente estás abusando y deberías reconsiderar la cantidad de horas que le dedicas a ese tipo de material.
Si en cambio tu sensación luego de ver el porno es de angustia, entonces tienes una adicción que ha desvirtuado totalmente el erotismo, sin producirte satisfacción y ni siquiera puedes comprender por qué buscas ese material.
Publicado por BeSexie en Condicionado, Curiosidades, Datos y Estadísticas, Erotismo, Estimulantes, Estimulantes, Fotografía, Hombre, Hombre, Mayores, Pareja, Pornografía, Tabúes, Vida sexual, Video el 3 Junio, 2008
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