
La libido es la base fundamental del deseo sexual. Al comienzo se manifiesta a través de sensaciones y emociones,y aunque es muy difícil establecer el origen mismo del deseo, su presencia incontenible nos lleva a expresar nuestro instinto sexual en toda su potencialidad.
Sin embargo es oportuno aclarar que la libido representa el impulso de la vida, de todo lo que deseamos, incluido el impulso sexual. En cambio el deseo, es explícitamente sexual. ¿Sabes como funciona la libido? ¿Qué hacer para mejorar ese impulso sexual? He aquí algunas claves:
Muchas personas confunden deseo con amor, y tienden a plantearse cuestiones del tipo “¿no lo deseo porque no lo amo o al revés?. Debes tener claro que se trata de sentimientos bien diferentes, que viajan por carriles separados, y en algunos casos es común desear a alguien a quien ya no amas y viceversa.
El deseo sexual nos lleva muchas veces a desear a una persona a quien no amamos, o con la cual no mantendríamos una relación de pareja, sin embargo hay una química inexplicable que conduce nuestro erotismo hacia esa persona en particular.
Una erección débil o la falta de ella, en el 99% de los casos no tiene que ver con la libido, ni con el deseo, ni con la capacidad de la mujer de ser deseada. Sería bueno que la mujer recordara que si un hombre está allí a su lado, desnudo o conviviendo con ella, es porque la desea.
El deseo sexual no es cuestión de género. Hay hombres poco interesados en el sexo y mujeres muy motivadas por la actividad sexual, contrariamente a las creencias más difundidas.
El deseo sexual masculino es bien impulsivo, no requiere preparación y puede manifestarse en cualquier ámbito o momento. En el caso de las mujeres, es necesario cierto “clima” que predisponga a la acción.






























