Desde que tengo noción mi cuerpo me pide a gritos que lo satisfaga. Con mismanoso las de quien esté dispuesto a darme goce-poco me importa el modo- con tal de conseguir lo que ansío.

Soy adicta a los placeres de la carne, no puedo estar sin sentirme poseída, penetrada y vapuleada, quizás es por ello es que noche tras noche revivo este mismo sueño…

sueño

En la completa oscuridadmanosextrañas me sujetan y abren mispiernaspara luego descansar el peso de un cuerpo sobre el mío, es un hombre que no llego a distinguir pero sí a percibir. Siento que se restriega frenético contra mi vagina empujando susexocontra el mío, bombeando su pene grueso y duro en mis entrañas.

Intento resistir pero sus brazos me envuelven  fuertemente ahogándome hasta que mi boca degusta el sabor salado de su pecho, él se aferra a mí como un animal a su presa y entonces me dejo llevar.

Percibo su olor, el aroma de su piel… es  amaderado y añejo como una mezcla de madera y tierra húmeda. Consigo tomarme de sus cabellos, sedosos y ondulados, los que se me escabullen entre los dedos;  por un instante distingo sus ojos no comprendo el color pero sí la intensidad y el fuego de su mirada.

En ese momento él me toma y eleva para colocarse bajo mis piernas, me doy cuenta de que ahora soy yo quien lo cabalga y poseída por una fuerza indómita me balanceo y restriego contra su pelvis velluda gimiendo de placer. Clavo mis garras en la carne de sus hombros y me pierdo en su sonrisa perlada, lo beso intensamente y nuestras lenguas se consuman en un abrazo de fuego.

Pero en el punto culmine del éxtasis la  fantasía se esfuma y despierto cubierta en sudor, tan excitada que no consigo conciliar el sueño sin antes sucumbir a mis deseos.

Recorro lentamente el camino que me lleva hasta el centro del placer, tomo mispechosy pellizco los pezones respingados, contorneo su aureola y me relamo imaginando que mismanosno son mías, que en verdad hay alguien más allí conmigo disfrutándome, encendiéndome y amándome.

Acaricio mi abdomen sintiendo como los vellos de mi cuerpo se erizan con el roce suave de mis dedos, abro laspiernasy arqueo levemente la espalda a la vez que las puntas de mispiesse despegan de las sábanas. Completamente desnuda y húmeda indago entre esos labios cálidos hasta rozar con el clítoris que palpita ante el menor roce, lo tomo entre mis dedos como si sostuviera una valiosa perla y le doy vueltas suavemente de un lado hacia otro, de arriba hacia abajo… mi estómago se tensa, laspiernasse elevan y abren un poco más.

Despacito voy bajando, saboreando cada sensación, con una de mismanosabro el camino sosteniendo los labios ahora hinchados mientras con los dedos de la otra exploro la suave cavidad de mi vulva. Un cosquilleo eléctrico me recorre depiesa cabeza, mis músculos se tensan y la respiración se entrecorta. Una sonrisa deliciosa se dibuja en mi rostro y un gemido de placer ahogado se escapa de mis labios.

La palma de mi mano descansa sobre el clítoris ya totalmente elevado para darle suaves masajes al compás de los dedos que entran y salen de mi vagina, me restriego contra las sábanas y una de lasmanosse aferra con más fuerza a mi muslo. Lo siento aproximarse, el cosquilleo delicioso brota desde misexoy se desparrama hacia mi vientre; la respiración se acelera, mi corazón palpita desbocado y comienzo a gemir en la soledad de mi cuarto.

Las sábanas enroscadas y húmedas por el calor de mi cuerpo caen a los bordes de la cama, con los ojos cerrados y lasmanosaferradas a mi vulva me convulsiono de placer una y otra vez elevándome como si una fuerza invisible me impulsara hacia delante.

Y jadeo sola en la oscuridad de mi cuarto, deseando volver a dormir… deseando volver a encontrarle.



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