feb
06
2009
Hacía 4 años desde mi separación, me había casado muy joven, por impulso e imprudencia por lo cual mi matrimonio duró apenas un suspiro. Luego de esa ruptura me costó volver a confiar, por más que me esforzara no podía acceder y abrir mi corazón otra vez, muchos hombres habían intentado acercarse pero no les daba cabida en mi vida.
Hasta elsexohabía quedado vedado, parecía como si mi carne estuviera dormida, el deseo había abandonado mi piel, la fogosa mujer de antaño estaba atrapada en un cuerpo apático, lánguido y frío.
Mi vida era gris hasta que llego Pablo y con susmanossupo derretir el hielo que la cubría.

Nunca antes había conocido a nadie como él, si bien no era un adonis su personalidad me cautivaba y lo había hecho desde la primera vez que cruzamos palabras. Recuerdo muy bien ese momento, estábamos en la oficina yo atestada de carpetas y archivos sobre el escritorio cuando él se aproximó para presentarse, estaba de paso en la empresa e íbamos a trabajar juntos por un tiempo.
Mi cuerpo poco a poco comenzó a revivir, a sentir a desear, amar y excitarse. Después de tantos años volvía a experimentar el deseo en mi carne, la necesidad de ser llenada, colmada y el anhelo por abrigar el peso de un hombre sobre mí. Sin darme cuenta, miapetitopor Pablo hizo que volviera a ser la que un día fui, mi semblante tenía otra luz, despedía otra energía, estaba ansiosa, expectante y desesperada por ser amada.
No podía controlar mi excitación, cada vez que llegaba del trabajo me urgía la necesidad de satisfacerme una y otra vez, con mis manos, el agua de la ducha o cualquier accesorio que cumpliera el rol de falo mientras imaginaba susexopenetrándome bruscamente. Había llegado a un punto del que no tenía retorno, estaba decidida ajugarel todo por el todo y conseguir lo que anhelaba.
Poco a poco me fui acercando a Pablo, tomando confianza y construyendo una relación que fuera más allá del trabajo. Una tarde cuando estábamos por salir luego de una extenuante jornada me invitó a tomar algo en su casa y yo acepté sin vacilar.
Era el momento que había estado esperando y no podía dejarlo pasar así que luego de unas cuantas copas me fui poniendo más cachonda y le confesé, mientras tomaba una de susmanosy la deslizaba bajo mi falda, lo mucho que lo deseaba, que moría por sentir su verga dura entre mis piernas, aferrarme a su carne y entregarle mi sexo.
Ahí mismo desgarró mi blusa y hundió su rostro entre mis tetas mientras me decía que se masturbaba pensando en mí, que no veía la hora de poder hacerme suya y me deseaba con locura. Sin reparos me entregué a él, desnuda y vulnerable para que hiciera conmigo lo que deseara.
Me estremecí depiesa cabeza cuando sus labios se fusionaron con mi vulva y su lengua dibujaba remolinos en el clítoris, todo mi cuerpo se contorsionaba y temblaba del éxtasis. Con ambaspiernasabiertas y apoyadas sobre sus hombros elevaba mi pelvis y pellizcaba mis nalgas a la vez que succionaba cada pedacito de piel.
Cuando sacó su reluciente pene, gordo y erecto lo engullí y lamí con esmero y devoción. Había esperado tanto este momento, no existen palabras para describir la satisfacción que me daba el succionar su verga, recorrerla con mi lengua y beber de sus jugos.
Tomándome de la cintura me incorporó y nos dirigimos a la habitación, se abalanzó y tumbándome sobre la cama abrió mispiernasde par en par e introdujo su verga descansando todo su peso sobre mi cuerpo. Era fascinante, tomaba mis tetas, las manoseaba y lamía mientras su pelvis rozaba mi clítoris haciéndome explotar en intensos orgasmos.
Pablo me estaba follando como nunca nadie lo había hecho, su verga dura entrando y saliendo, su aliento caliente en mi cuello y el olor de su sudor me sumían en un profundo trance erótico. Durante horas mi culo, mis tetas y mi vagina probaron el sabor de su leche, todo mi cuerpo fue suyo e hizo con él lo que deseaba. Follamos por atrás, por delante, sobre la mesa, en el suelo, en la ducha y en el elevador cuando salíamos del edificio para culminar nuestro encuentro con una mamada dentro del coche.
La aventura fue breve, luego de unos meses Pablo se marchó a otra sucursal de la empresa y por la distancia nuestra relación se rompió, pero en verdad eso ahora no me importa porque gracias a él hoy puedo afirmar que volví a ser yo y estoy viva.
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Categoría Relatos Eróticos
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