Esa tarde volví muy agotada a casa, había tenido una jornada agitada en el trabajo por lo que sólo deseaba desnudarme y sumergirme en la bañera llena de suave y cálida espuma. Una vez en el baño abrí el grifo y lentamente me fui quitando la ropa que dejé tirada a desgano en el suelo.

Eché sales y gel de ducha al agua mientras respiraba profundo inhalando el agradable aroma que inundaba la habitación. Primero metí un pie, luego el otro y lentamente sumergí mi cuerpo, pero al mirar de refilón la ventana semi abierta pude divisar que a lo lejos una figura masculina parecía observarme. En ese momento poco me importó, hasta confieso que despertó el morbo en mí.

El vapor había inundado casi por completo el baño y con esa excusa permití que saliera abriendo un poco más el ventanal, totalmente desnuda me incorporé y subí la persiana americana para que el humo acuoso se funda con el exterior. En ese instante pude observar la mirona silueta que me espiaba desde enfrente, camuflada detrás de una cortina clara que dejaba ver el contorno de su cuerpo. Estaba desnudo, lo noté al instante y eso me gustó.

De pie bajo la ducha dejé que el agua recorriera mi cuerpo mientras lo acariciaba con suaves masajes, cerraba los ojos y me entregaba al placer que sentía. Por el baño de inmersión había recobrado fuerzas y la excitación que me produjo mi vecino voyerista me estimulaba aun más.

Tenía los pezones erectos, lospechosduros y redondos, la piel lustrosa que e invitaba a tocarla. Sin darme cuenta me sorprendí a mi misma palpándome lossenoscon lujuria, gimiendo y mordiendo mis labios mientras apretaba laspiernaspara comprimir el placer que anida entre ellas.

Lentamente bajé una mano hasta toparme con los vellos rebeldes de la vagina, abrí los labios y roce dulcemente el clítoris, un estremecimiento recorrió mi cuerpo de punta a punta. Estaba excitadísima, quería satisfacer mi deseo, necesitaba sentir una verga que me llenase.

Salí de la ducha y apenas sequé mi cuerpo, estaba determinada a hacerme el amor pero no quería hacerlo sola, el mirón de enfrente conseguiría lo que tanto deseaba.

En el cuarto abrí las ventanas de par en par y me acomodé sobre la cama para que pudiese ver mispechosaun húmedos, pero no tanto como mi sexo. Separando mispiernasy sentada levemente inclinada hacia atrás,  acariciaba las tetas y rodeaba los rezones con la yema de mis dedos mientras sujetaba lospechose intentaba llevarlos hacia mi boca.

De tanto en tanto le observaba, el permanecía en el mismo sitio sólo que esta vez tenía susexoentre lasmanosy lo agitaba con brutalidad, con el mismo vigor que lo imaginaba follándome, lamiéndome y tocándome.

Lentamente dirigí los dedos húmedos con saliva hasta la vagina, acaricié los labios abriéndolos como los pétalos de una flor para encontrar su centro dulce y majestuoso. Primero despacito y con suavidad, luego lo frotaba intensamente y los espasmos me hacían retorcer, metí los dedos y con la palma me estimulaba en diferentes direcciones.

En la soledad de mi habitación y como si el llegase a escucharme, le hablaba, le pedía y exigía que me diese más y más placer. Cuando sentí la proximidad delorgasmoclavé mis ojos en su figura, el también estaba viéndome,  me dedicaba gestos con la lengua y la boca mientras amasijaba su duro y largo sexo.

Mi vientre parecía explotar, con la vagina palpitante y mojada me retorcí sobre las sábanas mostrándole mi placer; cuando recobré la respiración pude ver que seguía masturbándose pero estaba a punto de estallar. Me estaba esperando, quería que le regalase un momento sólo para él.

Entonces simulando que succionaba su verga, chupaba y lamía mis dedos para luego insertarlos nuevamente en mi vagina y hacerle entender que allí era donde le deseaba. Engolosinada por los juegos me calenté otra vez y me masturbé a la par que él hasta que pude ver como su pene hinchado expulsaba el semen a borbotones salpicando la ventana y la cortina de su piso.

Unorgasmomucho más potente que el anterior me tumbó de espaldas en el lecho y me dejó tendida por unos instantes inmóvil disfrutando de la oleada de contracciones vaginales que se disipaban lentamente.



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