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Un contacto sexual es una magnífica oportunidad, no sólo para una descarga física de las tensiones que lentamente vamos acumulando, sino para dejar bien en claro el rol que jugará cada uno en la relación.

Y como la sexualidad es un espejo de nuestra personalidad completa, no es sólo una parte de quienes somos, en elsexosalen a relucir los mejores y peores atributos de nuestra persona. Lo importante es aprender a reconocer el límite: ¿quién goza más con elsexofuerte? ¿quién se atreve a mayores osadías cada vez?

Aplicar cierta “violencia” durante elsexono nos convierte en sadomasoquistas, ni muchos menos. Simplemente en el furor de la acción, una palmada en las nalgas sacudirá los sentidos de la pareja y por unos instantes estará más sensible y vulnerable a todo el cúmulo de sensaciones que viene luego.

Pero existe un delgado límite entre una nalgada para estimular el placer del momento, y una serie de golpes destinados también a producir placer. En este caso la violencia es sistemática. Recuerda que no siempre la violencia tiene que ver con los golpes, en muchas ocasiones la violencia dentro de un acto sexual sobrepasa los carriles acordados y se vuelve agresión, violencia psíquica, que con ayuda profesional puede reencaminarse hacia otros asuntos.

En cualquier caso, cualquier forma de violencia es francamente repulsivo, a menos que ambos integrantes de la pareja estén de acuerdo con alcanzar límites más duros, y hasta excederse de ellos.



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