jul
10
2009
Nicole intenta escapar de su realidad, de una realidad que tiempo atrás intentaba no mirar. Pero pronto se da cuenta de cuánto ansía recuperar esa sed de conquista que parece haberse dormido en su vientre; necesita desear y saberse deseada a tal punto de que la pasión se haga insostenible para cualquier cuerpo.
Quiere volver a sentir esas cosquillas revoloteando en el estómago, laansiedady la intriga; el interés por alguien accesible e inalcanzable a la vez, quien sea capaz de llenar los vacíos que agujerean su vida y por los que se está colando su juventud.
Ella ve que los años pasan, que el tiempo está corriendo y lo que lo está perdiendo… se siente estancada… La rutina y el hastío se volvieron denominadores comunes en su existencia, la que muchas veces le llega a resultar casi insoportable.

Nunca antes la posibilidad de ser infiel habría cabido en su mente, pero la necesidad de ser abrazada por otros brazos, sentir otro calor y experimentar el sabor de otra piel capaz de arrancarla de su letargo, ha pasado de ser una irresistible fantasía a convertirse en un hecho ineludible.
El haber conocido a ese hombre fue una vuelta caprichosa del destino, un extraño que se le apareció de repente y al desbaratar su vida le devolvió calor a su sangre. Esos ojos que le hacen tamborilear el corazón y sudar las manos, el dueño de una piel con la que fantasea cada noche y de esa boca que muere por probar.
Ella sabe que se está metiendo en un juego peligroso pero aún así no desiste de jugarlo.
Nicole cierra los ojos permitiendo que su imaginación divague y la lleve más allá, a ese lugar donde se siente despojada de ataduras y con la posibilidad de hacer lo que tanto desea. Solo en sus pensamientos es libre de amar a ese hombre, a ese extraño del que nada conoce pero tanto quisiera descubrir.
En todo momento ella lo piensa, lo desea con cada fibra de su cuerpo e imagina cómo sería el contacto con su piel morena. En la penumbra de su habitación se desnuda para él, imaginando que lo tiene enfrente y son susmanosque temblorosas recorren las sinuosas curvas de sus pechos.
Nicole lo sueña y se entrega a ese hombre, tan presente en su mente pero increíblemente alejado de su ser.
Sumida en un erótico trance ella lo ama en soledad, su carne caliente reacciona como si en verdad fueran otros dedos los que la acarician y suspiernasse abren instintivamente invitando a un ser invisible a descansar el peso de su cuerpo sobre elsexohúmedo que desespera por ser penetrado.
Siente cómo sus labios se hinchan y su respiración se acelera, juega con lasmanosque reposan acariciando la suave piel de su vientre y poco a poco se abren paso hacia la pelvis levemente suspendida en el aire. Se restriega entre las sábanas húmedas de sudor mientras recuerda la redondez de sus labios y el color de su piel. Imagina que lo tiene encima y aprieta los puños aferrándose al lecho como si éste fuera su carne caliente.
Sus dedos ágiles bailan sobre el clítoris, Nicole aún con los ojos cerrados se relame arqueando la columna con cada latigazo eléctrico que la tensa de la cabeza a los pies. Fantasea con esa lengua caliente fundiéndose con sus labios y succionando cada gota de placer hasta hacerla explotar de satisfacción. Se retuerce, contorsiona y gime mientras susmanosfrenéticas acechan elsexocomo devorándolo.
Eleva su pelvis, suspechosse yerguen aun más y un alarido ahogado se cuela por su garganta resonando dentro de en sus fauces abiertas. Nicole en pleno éxtasis abre los ojos y cree verlo, lo siente encima de ella, sosteniéndola y amándola. Aspira hondo y huele su aroma, ese olor inconfundible de un hombre excitado y se regodea con el calor que expele su piel.
Nicole cae rendida, absorta en sus fantasías y recluida entre esos brazos invisibles que la rodean sin saber que cerca -pero a la vez lejos de allí- ese hombre explota de placer inventándola, soñándola y poseyéndola tal y como ella desea. Sólo es cuestión de tiempo….
Etiquetas erotismo, fantasias, Historias, historias de sexo, Mujer, Orgasmo, Pareja, relato erotico, sensualidad, sexo, Sexualidad
Categoría Relatos Eróticos
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Afrodita