Por asuntos de negocios tengo que parar en la cuidad y aprovecho para saludar a un viejo amigo que hace años no veo, ya en su puerta toco el timbre y mi corazón da un brinco junto con el chirrido de la campanilla.
La emoción por verle es muy intensa, siempre hemos sido tan unidos que muchas veces dudé acerca de la verdadera naturaleza de mis sentimientos.
Abre la puerta y con una enorme sonrisa me abraza diciéndome lo alegre que le ha puesto mi visita, me invita a pasar y nos sentamos en el recibidor, charlamos durante horas hasta que un trueno ensordecedor nos sobresalta. Se ha desatado una tempestad, el viento ruge azotando los árboles con furia y la lluvia parece inagotable. Es ineludible, en estas condiciones no puedo continuar mi viaje bajo ninguna circunstancia.

Intento reservar una habitación de hotel pero él lo impide, me invita a quedarme ofreciéndome su habitación, me resisto pero él insiste y termino accediendo. Ya entrada la noche se acomoda en el sofá y yo parto rumbo a la alcoba.
Como estoy agotada y sudorosa me ducho antes de dormir; ya mojada descubro que no hay toallas dentro del baño por lo que salgo desnuda en busca de una y luego de secar con lentitud mi cuerpo me percato de que la puerta del cuarto está entreabierta dejando ver una suerte de espectáculo febril ante los ojos de mi amigo.
Me hago la tonta y continúo como si nada. Desde que llegué experimento una ansiedad erótica que se magnifica con cada roce, intrépida apago el velador sabiendo que aún así el cuarto brilla por la luminosidad de las farolas de la calle. Me gusta dormir desnuda y el que sea en su cama me produce un inquietante cosquilleo, recuesto mi blanco cuerpo sobre el colchón dejando ver parte de mis nalgas y espero.
Oigo el ruido sigiloso de sus pasos avanzando, se sienta a un lado y acaricia mis curvas, simulo que estoy dormida porque quiero ver hasta dónde es capaz de llegar. Ahora sus manos se posan con fuerza y cada vez se me hace más difícil mantenerme inmóvil, descubre por completo mi cuerpo y recorre la hendidura de entre los senos bajando lentamente hasta toparse con mi pelvis.
Un estremecimiento eléctrico se apodera de mí y hace que abra las fauces como si quisiera tomar bocanadas de aire pero contengo el aliento, sus dedos hábiles encuentran el camino hacia el clítoris, mi vulva se humecta y dilata ofreciéndose a su sexo.
Abro los ojos y compruebo el deleite en su mirada mientras se abalanza para fundir sus gruesos labios en mi vagina; su lengua revoltosa da mil vuelcos, me arqueo de placer, los músculos de mis muslos se tensan y hacen que separe más las piernas dejando mi flor completamente abierta.
Me excita verlo empapado con la miel que destilo, su pene erecto se deja notar bajo los calzoncillos como un mástil firme y prominente; se despoja de las barreas que ocultan su sexo y lo ofrece a mi boca, hambrienta engullo aquél miembro viril, lustroso y húmedo, lo succiono y la lengua se empapa con sus jugos.
Mi vagina pide ser llenada, el frenesí de la excitación y el deseo me enloquecen, intento saciar mi sed masturbándome mientras beso su virilidad pero él me lo impide tomándome de ambas manos para que las aferre a sus nalgas, mis uñas se clavan en su carne y goza como nunca.
De un empujón me tiende de espaldas y abre mis piernas, su pene hinchado penetra en mis entrañas llenando todo el vacío que pedía ser colmado, su carne se une a la mía en una danza de latidos y vibraciones que me hacen alcanzar el clímax. Las horas pasan y continuamos enredados bajo las sábanas, amándonos, tocándonos, degustando los sabores que despiden los sexos húmedos calientes y sudorosos.
Mi garganta se desgarra con cada grito, mi cuerpo tenso tiembla y al unísono experimentamos un placer abrumador que parece desbordar nuestros cuerpos que caen desfallecidos sobre la cama. Así quedamos abrazados, piel con piel, casi indiferenciados hasta que nos sorprende el alba.
Publicado por afrodita en Relatos Eróticos el 11 Julio, 2008
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Te felicito por como lo relatas, de una manera elegante y erotica, ojala pudieras relatar otros mas…
Te agradezco tu comentario José Luis, cada viernes publico un relato erótico, puedes suscribirte a nuestro blog para que estar al tanto de ellos.
Saludos!!!