Aunque el nombre pueda denotar candidez, no te engañes, esta pose le debe su nombre a una muy “sucia” tradición carcelaria por la que aquel recluso al que se le caía el jabón en las duchas, los demás le daban su merecido…para que no sea tan torpe.

Al caérsele el jabón al pasivo, éste deja su ano expuesto para que le pasivo venga por detrás, lo sujeta de la cintura para que no se caiga por la fuerza de sus movimientos.

El pasivo puede apoyarse en una silla, cama o taburete y abre laspiernasun poco para el pene ingrese bien en él, o puede cerrarlas un poco para mantener “cautivo” entre sus nalgas el pene de su pareja.

La penetración es muy profunda, pero es mejor alternarla con otra pose para que no el duela mucho al espalda al pasivo. Todo con cuidado, chicos…



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