Era mi primer año en el Instituto y aún no me sentía muy a gusto con mi nuevo rol de “estudiante universitaria”, con tan solo 17 años ese título llegaba a asustarme, por otro lado viniendo de un pueblo chico, las austeras y magnánimas paredes del viejo, gris y frío edificio donde se conglomeraban miles de jóvenes me hacía sentir pequeña, casi insignificante – una simple hormiguita en medio de una vorágine de rostros desconocidos-.

Pero esta sensación de ser nadie en medio de la multitud a la vez me traía algo de tranquilidad, iba a poder gozar del anonimato…, allí nadie me conocía, en ese lugar ningún alma se detendría a juzgarme ni estaría al pendiente de mis actos y en caso de que lo hicieran al poco tiempo lo habrían olvidado. Ya no haría falta esconderme tras las sombras.

estudiante

Durante los últimos años en mi pueblo se habían regado demasiados comentarios sobre mi vida- que eran ciertos por supuesto, pero yo trataba de desmentirlos- no por incomodidad personal, sino por no deshonrar a mi familia. Mis padres son lo que se podría decir “conservadores extremistas” y yo por el contrario una “ferviente liberal”, sobre todo cuando desexose trata.

Me había prestado a fiestas orgásmicas y sucumbido al placer comunitario junto a los pocos pueblerinos que se animaban a disfrutar de las orgías y casi todos los jóvenes habían dejado sus huellas en mi cuerpo. Pero  ahora tenía un universo entero e inexplorado que descubrir, miles de nuevos sabores, olores y carnes que degustar.

El pensar en esos cuerpos restregándose junto al mío me llenaba de adrenalina y me volvía una fiera en celo esperando por  su próxima presa. Durante los intervalos entre clases posaba mis ojos en cada uno de los presentes e imaginaba las mil y un formas en las que les amaría, en cómo me revolcaría y cabalgaría sobre sus pelvis… pero en cuanto lo vi, él se convirtió en mi mayor adicción.

Noté como sus enormes ojos negros se centraron en mi persona… la esquiva sonrisa que me dedicó fue el broche de oro que cerró el pacto- ese hombre debía ser mío-. No tardé en caer en la cuenta de que no se trataba del típico estudiante, era algo mayor y con más presencia que cualquier piringundín que pululara por los pasillos del templo del saber… efectivamente él era un profesor… y para mi regocijo yo estaba en su clase.

El preámbulo de seducción duró poco tiempo, durante algunas semanas le ofrecí las más libidinosas de las miradas a las que él respondía con un pícaro levantamiento de cejas y una sonrisa entrecortada. Sentía que lo tenía entre manos, pero no me daba cuenta de que en realidad, era yo la que caía más y más dentro de sus redes…

Esa tarde decidí hacerle una visita….

No sé cómo sucedió pero de repente me encontré desnuda en su cama- los recuerdos de lo trascendido a partir de que crucé el umbral de su casa se habían esfumado- mi mente sólo conseguía centrarse en el placer que experimentaba en ese preciso instante. Estaba tendida de espaldas con laspiernasabiertas y mis pantorrillas abrazaban su cuello, el me estaba degustando, saboreaba mimielcon divina pasión mientras yo gemía, manoseaba mispechosy arqueaba la espalda.

Con lasmanosaferradas a las sábanas elevaba las nalgas y presionaba mi pubis contra sus fauces a la vez que me balanceaba de arriba hacia abajo. Podía sentir cómo los labios de mi vulva se fundían con los de su carnosa boca, su respiración acelerada se combinaba con la mía y las contracciones de mis músculos acompañaban el vaivén de su lengua arremolinada contra mi clítoris.

El sonreía y me observaba. Tomándome de lascaderasme acercó hasta susexoy comenzó a recorrer mi vagina con la punta de su verga. Tramo a tramo yo enloquecía de deseo, la necesidad de ser llenada inundaba cada célula de mi cuerpo y empecé a rogar. Le suplicaba que me hiciera suya, que me penetrara y embistiera, pero él seguía jugando…- me provocaba-

Cuando estaba a punto de estallar de un manotazo abrió por completo mispiernasy se abalanzó sobre mí como si quisiera devorarme… pero en lugar de eso me penetró con furia y mi vagina hambrienta tragaba susexohasta tenerlo completamente dentro. Una oleada orgásmica recorrió mis fibras haciéndome estremecer de placer mientras él no dejaba de balancearse aferrado a mis tetas – ya amoratadas por la presión de sus dedos- hasta que logró alcanzarme estallando como un geiser dentro de mi vientre.

Excitada me incorporé y devoré su miembro, lo tragué hasta el fondo y cuando casi chocaba contra mi garganta comencé a lamerlo aprisionándolo contra mis labios que intentaban extraer la esencia de su sexo. El se aferraba a mis cabellos y atraía mi cabeza hacia su pelvis mientras yo con una mano sostenía la base de su pene y con la otra exploraba mi propia anatomía para propiciarme un ligero placer capaz de acallar el hambre voraz que él había despertado….. y la cual sabía que nunca conseguiría saciar.



Publicado por

Deja tu comentario en este artículo

1 comentario
elvis comentó el 15.06.2009 a las 21:14 pm

en rehiteradas ocaciones cuando le hacia el amor a mi ex mujer yo la excitaba tanto q empezaba chupandole el cuello, luego me bajaba a sus tetas, despues a su vientre y por ultimo a su vagina eso le encantaba me pedia a gritos q la cojiera. pero cuando al fin la cojia ella inmediatamente terminaba en rehiteradas ocaciones hasta mas ya no poder al igual que yo acababa de lo mas rico.

Redactar un nuevo mensaje

Comments links could be nofollow free.




Categorías