feb
13
2009
Desde hace unas semanas las calles, la televisión, Internet, los diarios y las revistas están plagados de corazones, rosas, frases de amor y publicidades de obsequios para San Valentín.
Es asombroso como el 14 de febrero se ha instituido en las mentes de las personas, ES EL DÍA de los enamorados y por ello desborda el mercado comercial, todos quieren comprar un regalo para su otra mitad, los negocios están atiborrados de gente como de mercaderías para el evento tan esperado.
La verdad es que verdad poco me importa analizarlo ya que yo también me he unido a la vorágine y tengo todo preparado para esta noche.

Compré velas aromáticas, flores, una botella de buen vino e ingredientes afrodisíacos con los cuales prepararé una cena espléndida y sabrosa, sólo me falta “el regalo” que ya encargué y pasaré a buscar luego del trabajo.
De noche en casa, luego de retirar el obsequio y colocarlo estratégicamente sobre la cama, ambiento la habitación, ilumino todo con velas, coloco las flores y pétalos sobre las sábanas así queda perfecto para la hora del “postre”. Me pongo a cocinar y me doy un baño relajante mientras se termina de hacer la comida.
A la hora de la cena me enorgullezco de mi misma porque todo quedó espléndido, las velas dan una delicada y romántica luz, las flores inundan la casa con su perfume, la comida está riquísima y el vino es excepcional.
Ahora es el momento del postre…
Como siempre fui golosa y nunca pude esperar por lo que deseaba me abalancé sobre él y descubrí su anatomía sin preámbulos. Durante unos segundos quedo extasiada admirando su forma, sus contornos y la perfección de su estructura. Se me hace agua la boca al imaginarlo dentro de mí, procurándome el mejor placer y los orgasmos más intensos.
Completamente mojada y bien dilatada caigo rendida a sus encantos y bien abierta depiernasme entrego al sabor de sus movimientos rítmicos, al grosor de su falo y a las grandiosas sensaciones que inundan mi carne haciéndome retorcer sobre las sábanas.
Disfruto viéndolo entrar y salir humedecido con mi miel, brillando como una joya entre mis piernas. Él me folla como nunca, me penetra y masajea el clítoris de tal forma que unorgasmotras otro explota en mi vientre, no puedo parar de gemir diciendo entre sollozos y jadeos:
-Así, así, siii… dame más, así, ahí que me encanta!
Conoce el sitio exacto donde se esconde mi placer, ese lugar para muchos pasó desapercibido sólo él es capaz de encontrar y hacer que me revuelque como una gata en celo, me aferre a las sábanas y eleve mi pelvis intentando que ingrese a lo más profundo de mis entrañas.
Contraigo y aflojo mi vagina para aprovecharlo todo y vivenciar al máximo las sensaciones; admiro el reflejo de mispechosturgentes con los pezones erectos mientras los acaricio con los dedos húmedos acompañando el vaivén de mi sexo y me sumerjo cada vez más en un estado cuasi catatónico en el que sólo soy consciente del goce que me provee el cuerpo.
Como en trance inclino mi tronco hacia atrás, abro mispiernasy dejo que él se funda con mi vulva hasta absorberla por completo. Acompaño sus movimientos con mi pelvis mientras me relamo como si estuviera lamiendo lamielmás dulce. De repente todo mi cuerpo tiembla, un relámpago de energía lo recorre de punta a punta y luego de contraer cada músculo mi sexo se distiende latiendo desaforado. Acabo de experimentar elorgasmomás sublime, intenso y placentero de mi vida.
Extenuada y sedienta voy a lacocinapor algo de tomar, mientras él me espera leal y enérgico sobre la cama, cuando regreso lo tomo entre mis manos, lo admiro y en voz alta digo ¡Feliz día de San Valentín!, mientras lo limpio y guardo en su estuche que está junto a la bolsa del local dónde esta tarde lo fui a retirar.
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Categoría Relatos Eróticos
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Publicado por
Afrodita