[Relato erótico] Contigo a pesar de la distancia

En la cuidad reina el silencio, ya es de madrugada y sigo sin poder dormir, estoy recostada sobre la cama con tan solo mis bragas puestas porque la noche está muy calurosa y ni siquiera el aire del ventilador refresca mi cuerpo.

Para colmo de males en la televisión no hay programa que valga la pena mirar, hace horas que hago zappping entre un canal y otro para poder distraerme y pasar el rato hasta que me entre algo de sueño.

Debo resignarme, pero es en estos momentos en los que más noto tu ausencia, me gustaría tanto tenerte aquí conmigo, sentir el calor de tu piel y el perfume de tus labios. Hace demasiado tiempo que no nos vemos a causa del maldito trabajo que hace que te ausentes de casa por largas semanas.

Cierro los ojos y tu imagen invade mi mente, veo con claridad tus mirada clara, la dulzura de tu sonrisa y tu cuerpo tan seductor que sabe hacerme entrar en calor y gozar como nungún otro lo ha conseguido en mi vida. Te deseo, deseo tu carne y tu alma, sin ti no puedo estar, no soporto más tu ausencia.

Intento pensar en otra cosa para no entrar en la melancolía y sigo cambiando de canales, tengo que encontrar algo que me distraiga hasta que de repente… ¿He que es eso? Mi mirada se clava en la imagen que me devuelve la televisión, un película porno acaba de comenzar.

Al instante una sonrisa pícara se dibuja en mi rostro, siempre me ha gustado disfrutarlas sola o acompañada, me excita mucho el ver a la gente tenido sexo.

Mmmmm interesante… coloco un almohadón detrás de mi espalda y me acomodo para tener una mejor perspectiva del panorama; las escenas calientes no tardan en aparecer, mi vagina se humedece al ver esas pollas grandes y duras, todo eso me da tantas ganas de follar….

Orgasmo

Sin darme cuenta con las manos húmedas por el calor y la excitación comienzo a recorrer mis desnudos pechos y pellizco mis pezones erguidos, mi lengua ha cobrado vida propia y hambrienta relame los labios, se me hace agua la boca cuando veo cada embestida y noto cómo las protagonistas se retuercen por los orgasmos que sienten.

Lentamente mis piernas se separan, ¡Necesito sentir tu verga dura dentro de mi, quiero que me penetres una y otra vez hasta hacerme acabar mil veces! grito desenfrenada hacia la nada como si tu pudieras escucharme, pero es inútil, estás a más de mil kilómetros de distancia, debo arreglármelas solita…

Con la respiración ya muy acelerada busco quitarme rápidamente las bragas hasta que sólo quedan sujetas por uno de mis pies. Así estoy ahora, desnuda, sudada y caliente, con las piernas abiertas y tendida sobre mi cama mirando con ojos desenfrenados cómo la televisión me devuelve la imagen que desearía estar viviendo.

No lo resisto más y dejo que mis dedos presurosos vayan al encuentro del centro del placer para acariciarlo una y otra vez, una de mis manos agarra la vagina y recorre detenidamente todos sus rincones y la otra me la llevo a la boca imaginando que mis dedos son tu pene duro al que tanto me gusta lamer y lamer.

Así me masturbo abriendo paso entre los labios para que tres de mis dedos entren en la vagina, los muevo frenética a la vez que chupo los de la otra mano impregnándolos con mi saliva. Haaa que delicia, así quiero más, más y más.

En la pantalla una mujer se está tocando, me pone tan cachonda el ver cómo goza e intento seguir paso a paso todos sus movimientos, quiero vivir en carne propia lo que ella está sintiendo. Rápidamente abro el cajón de mi mesa de luz para sacar el nuevo y largo juguete que adquirimos en aquélla tienda para meterlo bien dentro de mí como está haciendo la chica de la película.

Mmmmm que placer, que rico se siente cuando entra y sale, bien mojado con mis fluidos, cierro nuevamente los ojos y te veo a ti agarrándome de las caderas mientras me follas embravecido como un toro, los orgasmos no se hacen esperar, mi piel se eriza, todo mi cuerpo se contrae y de mi boca se escapan gemidos cada vez más y más fuertes.

Mi pelvis hierve, me quema por dentro ese fuerte deseo carnal que se apodera de mi mente, sólo pienso en follar, pruebo mil posiciones diferentes, desesperada me pongo boca abajo y restriego mi clítoris sobre la almohada hasta sentir la dulzura que tanto ansío.

De repente un éxtasis demoledor me envuelve, el orgasmo más grande, el más intenso y delicioso acaba de hacer nido en mi vientre, mis gritos ahogados entre las sábanas dejan percibir la inmensidad del placer que esto sintiendo.

Exhausta y muy sudada quedo tendida sobre la cama y antes de que recupere el ritmo normal de mi respiración suena el teléfono, al oír la primera campanilla tengo la certeza de que eres tú el que llama.

¡Hola cariño! ¿Estas en camino?, que alegría corazón no sabes lo que te extraño y las ganas que tengo de verte…. si te espero despierta, aunque no lo creas no podía dormir porque a mi también me carcomen las ganas, te deseo tanto….

Eso es lo que más adoro de nuestra pareja, a pesar de la distancia nuestras almas siempre permanecen unidas, ambos vivimos al unísono las mismas experiencias e idénticas sensaciones.


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