
Uno de los mitos sexuales más difundidos es el del “pene cautivo“. Muchas historias populares narran, con asombrosa certeza, cómo un amigo de un vecino de un conocido de otro conocido mío me contó que le contaron, que una pareja se había quedado atorada en pleno acto sexual, sin poder separarse, y que fueron necesarios auxilios profesionales de paramédicos o asistentes.Como estas historias por lo general no tienen protagonistas conocidos, la gente tiende a creerlas y poco se molesta en averiguar cuán cierta es tal situación.
Existe un fenómeno que se llama “vaginismo” y que consiste en una contracción involuntaria por cierto, de los músculos vaginales. Esto se puede deber a algún tipo de infección micótica, nervios y ansiedad o bien un reflejo corporal. En cualquier caso, estos episodios suelen ocurrir antes de la penetración, de hecho, la dificultan tornándola muy dolorosa.
Pero pongámos por unos instantes en la vereda del sentido común: si el pene llegara a quedar atrapado por un accidente de vaginismo justo en ese instante, lo más probable es que pierda la erección y se deslice con comodidad hacia afuera.
La bibliografía médica de esta parte del siglo no registra ningún caso como los que la cultura popular se ocupa de diseminar.
Publicado por otelo en El pene, Hombre, Penetración el 15 Abril, 2008






























