ago
15
2008

No consigo dormir, doy vueltas en la cama intentando conciliar el sueño pero me es imposible, apenas cierro los ojos me invaden las imágenes de esos cuerpos desnudos restregándose sudorosos, con las lenguas enredadas y lasmanoshundidas en la carne.
Todas las noches es lo mismo, desde la ventana de mi piso puedo observar las habitaciones de los edificios linderos y en una de ellas religiosamente dos amantes consuman el fuego de sus sexos tras el cristal, disfrutando de la adrenalina propia de su exhibicionismo.
No puedo evitarlo, a partir que he descubierto su pecaminoso actuar me siento desnuda frente a la ventana con las luces apagadas para verlos fornicar una y otra vez mientras el deseo se apodera de mi carne y me masturbo imaginando que susmanosme tocan, sus lenguas lamen mi piel y sus dientes de clavan en mi carne.
Debo asomarme, necesito satisfacer mi propio deseo, vivir elsexoen los cuerpos de otros mientras escudriño cada rincón de mi vagina dilatada y húmeda.
Abro la ventana procurando hacer el mínimo ruido posible y en penumbras me siento a esperar pero no tardan en aparecer, con la misma vitalidad y fuego esos dos emprenden su orgía personal y compartida.
Mis pezones se yerguen al verlos besarse y tocarse, mojo mis labios calientes recorriéndolos con la lengua mientras disfruto de aquél espectáculo ardiente. Sus ropas caen mientras se las quitan con furia dejando al descubierto la piel y las formas, él la toma de lospechoslamiéndolos y mordisquéndolos como a una fruta madura.
Mismanostambién agarran las tetas, chupo los dedos para luego mojarme los pezones e imaginar que una lengua caliente los recorre. Se me hace agua la boca, la vagina me late mojada, excitada y ávida por ser saciada con algo duro y erecto.
Puedo observar las expresiones de placer en el rostro de aquélla mujer mientras su compañero hunde las fauces entre los pliegues de su sexo; me toco con los dedos impregnados de saliva e intento hacer de cuenta que también a mi me están besando, succionando el clítoris y bebiendo mis fluidos femeninos.
Ella diligente se arrodilla ante él y toma su verga dura para hacerla desaparecer entre sus labios, veo cómo succiona y lame todo el cuerpo del pene hasta cómo su lengua juega y da vueltas alrededor de la cabeza, el hombre tiembla y se sacude de placer; en la oscuridad mi mano se hunde en la vagina y los dedos de la otra juguetean en mi caliente boca.
Detrás de ella hay una mesa a la que se sube de un salto, abre laspiernasy las coloca sobre los hombros de su amante, el se toma un segundo para apreciar esa feminidad abierta, húmeda y caliente que se ofrece ante su verga, luego la embiste tomándola de lascaderashundiendo sus dedos en esa carne blanca.
Mispiernashacen lo mismo, sentada sobre la cama coloco lospiesen cada lado de la ventana exhibiendo mi flor sin reparos a todo el vecindario, abro los labios dilatados de la vulva e inserto lentamente tres dedos en el interior de mis entrañas mientras la palma de la mano fricciona el clítoris con un frenético movimiento de vaivén.
Con la vista fija en esos cuerpos, el mío se enciende y reacciona como si sus deseos lo dominaran, ellos se retuercen y yo me estremezco al unísono convulsionada por los orgasmos y por el éxtasis que me produce compartirsexoy placer abiertamente.
Mis tetas firmes se bambolean al igual que las de ella, como si me estuvieran fornicando en la misma forma brutal; estoy dentro de su piel y al tiempo la observo desde fuera, disfruto de la verga imaginaria y a la vez real que me penetra y la penetra.
El se enloquece, distingo cómo su cuerpo se tensa vaticinando el clímax, me compenetro de tal forma que percibo el olor de su piel sudada, ese olor a hombre, a bestia y a macho juntos, el olor delsexoy la lujuria. Un torbellino de emociones se acumula en mi vientre y explota entre espasmos, convulsiones y gemidos.
Agitada y satisfecha los observo abrazarse intentando contener con ese acto los movimientos espasmódicos del orgasmo; mispiernastiemblan y debajo de mis nalgas hay una mancha de humedad que penetra las cobijas.
Etiquetas Coito, exhibicionismo, masturbación, placer, sexo
Categoría Noticias, Relatos Eróticos
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Afrodita