Adicción a los vibradores

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¿Puede una persona convertirse en adicta a un vibrador? No existe respuesta definitiva para esta pregunta, pues todavía no se han hecho estudio sobre este tema. Sin embargo, podemos ponernos a analizar el uso de estos juguetes sexuales.

Uno de los principales mitos acerca de los juguetes sexuales, como los vibradores, es que quienes han optado por “sustituir” a una pareja por un objeto son personas tristes y solitarias, incapaces de lograr el placer sexual con otro ser humano.

Ahora bien, toda adicción implica daño y una pérdida de control por parte de la persona adicta. Pero estimularse con un vibrador o masturbarse en general no es dañino. Quienes piensan que lo es, creen que los vibradores son sucios, antihigiénicos e indebidos.

Por otro lado, sentirse cómodo con algo y engancharse con él son dos cosas distintas. Si alguien usa un vibrador, y luego querer usarlo siempre y siente que no puede alcanzar el orgasmo sin él no significa que sea adicto, sino que su respuesta sexual se ha habituado al objeto.

Esto también ocurre con el sexo en pareja, y por eso caemos en la rutina sexual. No obstante, esto no significa que no podamos romper con estos patrones y que nunca vamos a poder tener un orgasmo sin vibrador.

Por otro lado, si solo quieres tener sexo con tu vibrador, ¿qué tiene de malo? Tenemos una idea social construida que nos dice que el buen sexo solo se puede tener entre dos personas. Pero si te sientes y disfrutas con tu vibrador, no creo que haya razón para excluirlo de la habitación y usarlo de manera regular.

Por último, no existe nada inherente al vibrador que pueda crear una adicción, y desarrollar una fijación con un objeto no es lo mismo que hacerse adicto(a) a él.


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