El rol del hombre en el Tantra

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Lo que llamamos “tantra” en Occidente, realmente debiera llamarse “neotantra” pues es una concepción particular de las milenarias enseñanzas de una de las tres corrientes que conforman el hinduísmo. Originalmente concebido como camino de iniciación filósifica, los occidentales (¡cómo no!) nos hemos ocupado de ligarlo directamente a las prácticas sexuales (contenidas en la filosofía pero no como eje principal de la misma) con ciertas características de ritual erótico.

En el tantra, no se habla de un hombre haciendo el amor con una mujer o viceversa. En tantra se dice que “son dos universos que se unen“. Algo más que poesía pues la doctrina entiende a cada ser humano como un universo en si mismo, con toda su complejidad y riqueza. ¿Pero cuál es el rol que juega cada una de las personas involucradas en una relación tantra? Nos ocuparemos hoy en particular del papel masculino.

La figura del hombre en una relación sexual está ligada al impulso, la acción, la participación activa. Cuando hablamos de sexo tántrico tendremos que tener presente el consejo “cuanto menos, mejor”.

Es sumamente importante que tú, varón, aprendas a controlar tus ansias y adoptes una postura más calma y relajada. Recuerda que el objetivo no es la penetración, sino el reconocimiento de las placenteras sensaciones visuales y táctiles que pueden prodigarse mutuamente los amantes.

Los expertos recomiendan al comienzo tener sexo una vez al mes. Esto fomentará un intenso deseo. Si no puedes esperar tanto, lo que puedes hacer es evitar eyacular en al menos la mitad de los encuentros. Dedicar esas sesiones a las caricias, los besos, las miradas, pero sin contacto genital.

Debes guiar a tu compañera en el reconocimiento de tu anatomía. Lleva sus manos suavemente a tus zonas más erógenas. Enséñale tú mismo a acariciar tu pene recorriéndolo en toda su extensión. Explícale tiernamente cómo acariciar tus puntos más sensibles. Al mismo tiempo, pídele que ella guíe tus manos por su cuerpo. Acaricia suavemente su vulva, mírala directamente a los ojos, besa dulcemente sus senos.

Recuerda que el ámbito debe ser propicio. Perfuma la habitación, coloca velas y flores frescas, una música suave. Ten dispuesta una bandeja con frutas y agua, para los momentos de descanso. No olvides tener a mano aceites y bálsamos para masajes y caricias.

Con esta actitud y estos accesorios, podrás mantener una relación sexual durante horas. Ambos gozarán al extremo y con el tiempo irán adquiriendo la suficiente práctica para que el placer llegue por diversos canales y con renovada intensidad.


Publicado por otelo en Anatomía, Historia, Hombre, Tantra, Zonas erógenas el 17 Abril, 2008

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