Trasvestismo heterosexual, un fetiche muy común

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Cuando un niño se coloca las prendas de su madre, lo hace en una etapa psicológica de investigación de roles y es parte del fortalecimiento de su futura identidad sexual. Cuando un adulto se viste con ropas de mujer, en cambio, está depositando en ellas una carga erótica que la psicología define como “trasvestismo fetiche”.Que un hombre encuentre placer en vestirse de mujer no es un síntoma de homosexualidad ni mucho menos. Es simplemente una fantasía más en el complejo universo de las conductas sexuales humanas. Sin embargo existen algunas características que marcan claramente los límites psicológicos de este comportamiento.

El objetivo del trasvestismo heterosexual es llevar a cabo la fantasía de un cambio de roles. Es muy común (aunque no privativo) que lo practiquen hombres con grandes responsabilidades (ejecutivos, empresarios, etc.) que encuentran en el rol femenino una actitud más pasiva que les alivia (en su inconsciente) de la pesada carga de obligaciones, poder y autoridad que suelen poseer. Por lo general se practica a solas frente a un espejo (y le sucede una masturbación) o en presencia de una persona de otro sexo (y le sucede una relación sexual), es decir que el proceso de cambio de imagen siempre tiene testigos, ya sea uno mismo o un compañer@.

Existen diferentes grados de trasvestismo fetiche. En algunos casos se limita simplemente al uso de ropa interior del sexo opuesto, en otros se utiliza un atuendo completo (zapatos, vestidos, maquillaje, accesorios, etc.). En las aficiones fetichistas más exacerbadas se ha comprobado que el individuo no puede alcanzar el orgasmo si no utiliza las prendas de vestir del otro sexo.

¿Quién dicta la normalidad? Cada uno, en la intimidad de su alcoba y con el consentimiento del compañer@ sexual del momento, pues una fantasía compartida es el más sano y vigorizante de los afrodisíacos.


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