
Un mito muy conocido afirma que “quienes practican la abstinencia tienen mejor que salud”. Esto no sólo es absolutamente falso, sino que carece de fundamento alguno. La abstinencia es en realida un autorechazo, una negativa tajante a satisfacer los propios apetitos, en este caso sexuales.
Freud describió ampliamente la sublimación de ciertas pulsiones, es decir el traslado de la energía vital hacia otras áreas de la vida: el trabajo, los hijos, los amigos, la profesión. Pero, ¿es posible?
En realidad no existen pruebas de que un instinto biológico pueda sublimarse. De hecho, hay sobradas pruebas en contra de tal afirmación.
Está demostrado que quienes no practican el sexo a menudo, o con cierta frecuencia razonable, padecen serios problemas de irritabilidad, nerviosismo, insomnio, falta de apetito y concentración, entre otros trastornos.
Existe la abstinencia voluntaria, cuyos efectos son más tolerados desde el momento en que se trata de una elección personal. En otros casos, la falta de sexo es involuntaria: incapacidad para conseguir un compañero sexual, enfermedad, postparto, etc.
En cualquier caso, la represión de un instinto tan poderoso de seguro trae sus consecuencias psicológicas o físicas.
Publicado por Romeo en Curiosidades, Pareja, Problemas Sexuales el 20 Mayo, 2008
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