nov
21
2008
Sofía y Carlos estaban casados hacía tiempo, en un principio su vida sexual era intensamente activa pero con el paso de los años esta fue decayendo. La principal causa era la rutina, los esposos apenas si tenían tiempo para darse un beso ya que sus horarios laborales eran opuestos y llegada la noche estaban tan agotados que no tenían ánimos para nada..
Sólo de tanto en tanto tenían sexo, hacían el amor los feriados, algún que otro domingo y en las fechas especiales como aniversarios o cumpleaños pero esta faena ya poseía carácter de obligación más que de necesidad. Conscientes de lo que esta situación generaría en la pareja decidieron poner un freno e incorporar a su vida sexual un poco de picante.

La mañana del sábado ambos se sentaron frente al ordenador para buscar una solución que le devuelva sazón a su relación amorosa, fue así que descubrieron el mundo swinger. Entendieron que para salvar su matrimonio y potenciar la libido de sus encuentros sexuales era necesario invitar a dos personas más a la fiesta y probar nuevas sensaciones.
A pesar de los miedos y nerviosismo se contactaron con Anna y Franco, la pareja elegida para compartir el lecho. Hicieron una cita telefónica y quedaron en reunirse ese mismo día por la noche.
Ana y Franco eran realmente atractivos, ella poseía una figura envidiable, de sinuosas curvas que harían estrellar a cualquiera y él por su parte no se quedaba atrás, era fornido, alto y con ojos color cielo.
Luego de una amena charla y unas cuantas copas de vino la situación se puso por demás de caliente cuando la pareja invitada dio el primer paso. Después de un beso apasionado ymanospor doquier Anna se quitó el vestido para que Franco besara sus tetas voluptuosas y terminara sumergido entre suspiernasbien abiertas.
La escena cautivó a la otra pareja que no tardó en sumarse al juego. Luego de que Carlos lamiera los jugos vaginales de su mujer, Franco le indicó que Anna le esperaba deseosa de ser penetrada. El hombre se aferró a esa carne fresca y desconocida, recorrió con su lengua húmeda las colinas blancas de sussenose insertó el miembro duro en esa vagina caliente que se abría para él.
Por su parte Sofía se entregaba a las garras de Franco que la manoseaban de un extremo a otro haciéndola estremecer de placer. El hombre la había tomado por detrás y fregaba su grueso miembro contra sus nalgas como embistiéndola a la vez que la masturbaba con la perspicacia de los expertos.
La mujer estaba tan caliente que lasmanosde Franco brillaban empapadas de sus flujos, al percatarse de esto él la tomó por el culo y la penetró como un toro para hacer entrar y salir su verga hinchada y dura.
Carlos mientras era cabalgado por Anna no dejaba de mirar a su esposa fornicando con otro hombre, cosa que generó en él una extrema excitación. Susexose había puesto tan tieso que la fémina estaba descontrolada, friccionaba su clítoris con las manos, se balanceaba de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo y gemía como una gata en celo.
Los clamados de Sofía no demoraron en hacer coro con los de Anna, la mujer ahora estaba sobre la mesa del comedor con laspiernasabiertas y apoyadas en los hombros de Franco, el cual jugueteaba con la verga por encima de su sexo abierto recorriéndolo mientras manoseaba suspechosgrandes.
El hombre sabía encender su fuego, su pene entraba y salía de un orificio para luego penetrar el otro y así hacerla desear cada vez más. Sofía clamaba a gritos porque la llenen por completo, quería ser penetrada por delante y por detrás al mismo tiempo.
Los amantes terminaron enredados en un amasijo de cuerpos sudorosos, Sofía se había colocado a horcajadas sobre Franco, se besaba con Anna y la masturbaba a la vez que respingaba las nalgas para que Carlos introdujera su verga en el ano.
Todos se satisfacían al unísono, se tocaba, besaban y manoseaban a más no poder; la habitación estaba colmada de gemidos, sonidos húmedos y jadeos. Durante toda la noche y algo más exploraron sus cuerpos hasta caer rendidos.
Desde ese día Carlos y Sofía redescubrieron su vida sexual y comenzaron a amarse más asiduamente, pero también comprendieron que su placer no se reducía a dos sino que necesitaban más sexos que degustar, disfrutar y compartir.
Etiquetas amantes, historas de sexo, matrimonio, orgias, Pareja, sexo, Sexualidad, swingers
Categoría Relatos Eróticos
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