
Existen muchas técnicas y costumbres que tienen como finalidad incrementar el placer a la hora del sexo. Una de ellas es el piercing, es decir, insertar objetos metálicos en diferentes partes del cuerpo que en el roce con las zonas más íntimas, garantizan máximo goce.Algunos lo hacen por el solo placer que les provoca ver su cuerpo perforado, otros lo hacen para lograr mayor estimulación visual y táctil en su compañer@ sexual. Lo cierto es que más allá de los objetivos que te impulsen a perforar tu anatomía, la moda se impone y su tendencia es proporcional a la polémica.
El piercing más común es el que se realiza en el rostro: cejas, labios, orejas y nariz son los sitios preferidos para la colocación de estos aretes de acero quirúrgico. Hay quien se coloca una pequeña esfera atravesando su lengua y sin dudas se convierte en una herramienta erótica que, bien usada, puede resultar altamente satisfactoria.
Perforar los genitales también es una costumbre bastante difundida: penes, pezones o vulvas son atravesados por minúsculos dispositivos de acero que lejos de provocar dolor, estimulan de manera notable las diferentes zonas erógenas de un hombre o una mujer.
Piercing es sinónimo de placer y osadía, una de las tantas llaves que abren el universo de quienes se animan a experimentar un paso más allá.
Publicado por otelo en Afrodisíacos, Curiosidades, Hombre, Homosexualidad, Juguetes Sexuales, Mujer, Seducción el 23 Enero, 2008






























