ene
23
2009
Desde que lo vi en clases esa tarde no pude sacarlo de mi mente. Cada momento lo pensaba y me calentaba imaginándolo desnudo frente a mí y yo mamándosela hasta extraer hasta la última gota de su semen.
Todas las noches me encerraba en el cuarto para masturbarme con su viva imagen en mi cabeza; ese hombre me tenía cada vez más loca, hambrienta por probar su carne y sentir su sexo. Durante semanas no hice más que mirarlo y fantasear calientes encuentros fortuitos en los pasillos de la universidad, hasta que las ganas fueron más fuertes y determinada salí a su acecho.
Comencé a provocarlo con prendas atrevidas, miradas pícaras, gestos sugestivos e insinuaciones pero ya impaciente y harta de esperar, no podía aguardar más tiempo y opté por encararlo de frente invitándolo a mi casa con la primer excusa estúpida que se me ocurrió, estudiar…

La tarea me fue dentro de todo sencilla, porque él no estaba preparado para lo que se avecinaba. A la hora acordada sonó el timbre, miré por el ojo de la cerradura, efectivamente era él y abrí la puerta…. totalmente desnuda.
Estaba dispuesta a todo, caliente y deseosa de que me folle, quería demostrárselo sin preámbulos ni coqueterías. Yo ardía por fornicar una y mil veces hasta que mi vagina me pida perdón y su polla esté agotada.
Tomándolo de un brazo lo acerqué y casi rozando sus labios con los míos le dije que hiciera conmigo lo que quisiera. Sin perder tiempo se abalanzó y comenzó a besarme de forma tan brutal que parecía querer engullir trozos de mi carne.
El primer sitio que recibió nuestros cuerpos fue el sillón de la antesala, sobre el cual caí tendida de espaldas con laspiernasbien abiertas, para cobijar en misexosu húmeda y caliente lengua. Me corrí un par de veces mientras él fregaba su boca por mis labios, succionaba mi clítoris me penetraba con sus largos dedos.
Luego me aferré a su verga, con la que tantas veces había soñado, y la mamé hasta el fondo. Rodeaba con la lengua el glande mientras lo succionaba para hacerlo estremecer, insertaba el tronco hasta mi garganta a la vez que masajeaba sus testículos y le ofrecía firmeza con los labios. Si no era una experta haciendosexooral, esa tarde logré consagrarme como la mejor, él tuvo unorgasmotan fuerte que su leche explotaba a borbotones, rebalsaba en mi boca y caía por entre mis tetas.
En minutos su falo estuvo nuevamente en alza y entusiasmada con su potencia viril, me subí a horcajadas sobre su pelvis para montarlo embravecida mientras él agarraba mis tetas como si fueran las riendas de la yegua en la que me había convertido. Jugaba con su verga dura pasándola por mi clítoris, metiéndola en mi vagina para luego volverla a sacar y repetir lo mismo hasta verlo explotar de deseo, una vez allí la insertaba bien profundo, me apegaba a susexoy me balanceaba de arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás hasta bañarlo con mis flujos.
De un manotazo de tumbó de bruces y colocándome en 4 patas hurgó con su pene entre mis nalgas hasta conseguir abrir mi ano y meter su miembro en mis entrañas.
El hombre era un haz en la materia, con una mano sostenía mispechosy con la otra me masturbaba a la vez que lamía y besaba mi cuello con absoluta devoción. No me daba respiro, entre embestida y embestida conseguía hacerme retorcer y temblar de placer sin dejar un segundo de manosear mi vulva caliente y húmeda hasta lograr que me deshaga en sus manos.
Las terribles convulsiones en mi interior lo excitaron e hicieron que a la par acabemos en un colosalorgasmosin límites ni fronteras.
Sudorosa tendida sobre el piso, me estremecía sintiendo cómo su semen se deslizaba por los labios de mi vagina, mojaba mis muslos y caía a gotas por el suelo.
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Categoría Noticias, Relatos Eróticos
2 comentarios
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Afrodita[...] [Relato erótico] Desnuda ante la puerta (en [...]
FANTASTICO, QUISIERA ESTAR CON AFRODITA Y HACERLA GEMIR NUEVAMENTE, ME EXITO SU RELATO ERÓTICO.