Son las tres de la madrugada y no puedo conciliar el sueño, mi mente divaga recordando cada detalle de la última vez que tuve sexo, estoy excitada y no puedo pensar en otra cosa, quisiera dormir pero la sed de mi carne me lo impide haciéndome estremecer cada segundo.

Para colmo de males noche tras noche oigo como mi vecino folla con una de sus tantas mujeres, ese ejemplar de hombre, tan macho y bello…cómo lo deseo, confieso que me divierto tocándome e imaginando que él me lo está haciendo y yo visto la piel de la fulana de turno.

Me cansé, saldré a comprar cigarros para ver si el paseo y el frío nocturno apagan un poco el fuego… ¿Porqué el elevador demora tanto? Me pregunto qué otra alma solitaria lo estará utilizando a estas horas…

Mi expresión de asombro me delata cuando el metálico aparato abre sus puertas y lo veo, allí estaba él, apoyado seductoramente contra el espejo sonriéndome de manera pícara y sensual ¿Bajas? Me pregunta… si, voy a comprar cigarros, me quedé sin y pues verás, así es el vicio… si lo sabré yo me responde, voy a hacer la misma diligencia que tu.

Caminamos juntos hasta la única tienda abierta a esas horas y conseguimos lo que tanto necesitábamos; durante el camino de regreso, entre bocanadas de humo, platicamos como nunca lo habíamos hecho y puede averiguar ciertas cosas de su vida que ignoraba por completo.

Follando en el ascensor

¿Tienes insomnio? me pregunta… si algo así, más bien no estoy cansada y por eso me cuesta rendirme a los brazos de Morfeo. ¡Haaa necesitas desgastar energías entonces! Lo miro fijo a los ojos y percibí ese extraño brillo, es ahora o nunca dije para mis adentros.

Estoy tan caliente, ya ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que tuve sexo, las ganas de follar me carcomen el cuerpo, no puedo resistirme a la necesidad de masturbarme una y otra vez. Si bien me encanta gozar con mis propios dedos ya no me es suficiente, no logro satisfacer mi sed, necesito sentir una verga dura dentro de mi vagina entrando y saliendo húmeda y caliente, y es con él que voy a calmar mis deseos.

Llegó el elevador, oprimo el número de mi piso y él se queda estático siendo que vive uno más arriba, lo miro, tomo coraje y a mitad de camino aprieto el botón de emergencia para detener nuestro trayecto.

Me observa con ojos complacientes y me toma con fuerza por la cintura, nos besamos desenfrenedamente devorando cada centímetro de piel, me quita la blusa descubriendo así mis pulposospechospara agarrarlos con sus grandes manos, siento como su cuerpo responde al mío y se pone tan firme que me hace mojar aun más.

Me arrodillo y bajo sus pantalones dejando al desnudo toda su hombría que no tarda en desaparecer dentro de mi boca, juego con mi lengua y recorro cada centímetro de su forma dejando un hilo plateado tras de ella.

¿Te gusta así? Le pregunto con voz inocente y juguetona. Si dame todo, más fuerte, si así que entre toda, así…haaaaaaa, disfruto sentir cómo me toma de los cabellos y empuja mi cabeza hacia su cuerpo

Cuando ya no da más me alza sujetándome por las caderas, destroza mis bragas y lo rodeo con mispiernaspara que me penetre hasta lo más profundo. Fóllame así, fuerte, así, dame más, quiero sentirte bien duro, haaaaaaa, que rico se siente…

Mi cuerpo tiembla, una catarata de orgasmos lo invade sin darme respiro, grito como una gata en celo, no puedo contenerme porque el placer que estoy sintiendo va más allá de todo lo conocido.

Estamos bañados en sudor, con el cuerpo tan caliente que empañamos todos los espejos, me doy la vuelta, fóllame de atrás que me encanta le pido gimiendo y al instante me monta como si fuera una yegua salvaje y rebelde.

Con una mano agarro una de mis tetas y con la otra me masturbo para disfrutar al máximo, quiero sentir todo el placer, quiero que me dejes exhausta y sin fuerzas le pido a gritos. Fóllame toda la noche, así haaaaaaaa, un granorgasmome hace estremecer, siento como su verga explota llenándome con su semen.

Estoy tan agitada que apenas puedo pronunciar palabras, continuamos el camino hasta mi piso y lo invito a pasar, fuimos directo al cuarto y nos arrojamos sobre la cama para recuperar energías, pero este fue sólo un momento ya que después arremetimos con fuerza y nos amamos en cada rincón de la casa.

Ya han pasado meses desde ese día y todo ha cambiado en mi vida, ya no escucho los gritos de alguna fulana ni tengo que conformarme con mis hábiles dedos, mi fantasía se ha hecho realidad, ahora soy yo la dueña de ese hombre y la que ensordece con gemidos de placer a todo el edificio noche tras noche.



Publicado por

Deja tu comentario en este artículo

1 comentario
Canito comentó el 26.05.2008 a las 14:44 pm

Son de esas historias, donde la vulgariodad no está presente a demás que la historia tiene un sentido. me gustó ¡gracias!

Redactar un nuevo mensaje

Comments links could be nofollow free.




Categorías