Vibradores y homosexualidad

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Los juguetes sexuales son buenos amigos de muchas parejas homosexuales, tanto de gays como de lesbianas. Y aunque se suele asociar más el uso de sex toys a éstas últimas para suplir la ausencia de pene, los chicos no los prefieren menos que ellas.

Sin embargo, a diferencia de las mujeres heterosexuales que se sienten cómodas con el uso de vibradores, los hombres heterosexuales le fruncen el ceño a la idea de “usar lo que usan los hombres gay“.

Pero en realidad, el uso de un vibrador nada tiene que ver con una opción sexual u otra: no te vas a volver gay por usar uno. Lo que hacen los vibradores masculinos es mejorar la masturbación, maximizarla, ya que los puedes usar en cualquier parte de tu cuerpo.

Con un vibrador, el hombre puede estimular los testículos, el tronco del pene, el perineo y la próstata, lo que le va a producir un placer único que tal vez nunca antes había experimentado (ojo, también puedes usar el vibrador de punto G de tu pareja con este fin).

Durante el coito, el uso de un vibrador puede resultar un excelente auxilio para el hombre con disfunción eréctil o para agilizarle el trabajo a la naturaleza.

Por cierto, los vibradores para hombres no son necesariamente fálicos objetos como los de las mujeres, tienen una forma especial para estimular los genitales masculinos, o también vienen incorporados en anillos, bombas de vacío (alargamiento del pene) y mangas.


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