abr
24
2008

¿Quién no recuerda esa película ícono de Pedro Almodovar en la queAntonio Banderassecuestraba a Victoria Abril y la mantenía atada hasta que ella lograba enamorarse de él?
Pues el tema de las “ataduras” en el sexo es una de las fantasías más populares, pero a su vez, una de las más temidas. ¿Dejarías que tu amante te ate y pueda hacer contigo a su voluntad?
Si confías mucho en él/ella supongo que no habrá inconvenientes, sin embargo hay encuestas que revelan que los hombres temen más a la situación de inmovilidad que las mujeres.
En esta fantasía se desatan (valga la contradicción) intereses de poder bien marcados: “yo te ato, porque quiero hacerlo a mi manera, cuando yo quiero y como yo quiero“. El sometimiento del otro no es virtual ni insinuado, es franca y abiertamente literal.
Es interesante que experimentes esta sensación en especial si tienes una relación de pareja bien consolidada, pues para nada recomendamos estas prácticas con extraños (nunca sabes dónde se esconde un psicópata). Para ello puedes adquirir en cualquier sex-shop unas esposas (como las de policías) recubiertas con terciopelo, cuero o peluche, que aportan erotismo y sensualidad a un encuentro de fantasía y dominación. Lo divertido, por supuesto, es cambiar de roles cada vez.
Etiquetas átame, atar, cambio de roles, esposas, poder, sexo, sometimiento, sumisión
Categoría Curiosidades, Estimulantes, Fantasías, Juegos de rol, Juegos preliminares, Juguetes Sexuales, Pareja, Prácticas Sexuales
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otelo