Miro el reloj a cada rato, las agujas parecen haberse detenido, el tiempo permanece estático cuando tengo que esperar. Hace más de 40 minutos que estoy en la sala de espera aguardando a ser llamada.

Si no fuera porque realmente disfruto que él me revise, no vendría al médico por nada del mundo. Es un hombre tan sensual, tiene esa mirada azul profunda que te penetra hasta el alma, lleva siempre al cabello alborotado como si nunca se peinara y casi todas sus camisas están arrugadas, pero a mí me gusta ese aspecto rebelde y desaliñado. Es mucho mayor que yo, supongo que me lleva más de 15 años, pero me excita de tal manera…

Hace años que le deseo, cada vez que me toca se me eriza la piel y un escalofrío recorre las fibras de mi cuerpo. Sé que él lo sabe y lo disfruta, puedo verlo en sus ojos cuando se me acerca, también sé que me desea, le gusta acariciar mi piel caliente pero hasta ahora no ha tenido las agallas suficientes para cruzar la barrera que nos separa.

Mis fantasías con él en su consultorio no conocen límites, me he masturbado miles de veces imaginando que estoy tendida sobre la camilla con laspiernasabiertas de par en par mientras él me penetra una y otra vez. Mi vagina se humedece de sólo recordarlo. Cómo quisiera revolcarme desnuda sobre su escritorio y guardar dentro de mi boca toda su dura hombría.

La puerta del consultorio se abre y el se asoma para hacerme pasar, me incorporo de un salto, apresurada y ruborizada con una sonrisa que en cierta forma delata los pícaros pensamientos que divagaban por mi mente. Con un ademán seco y hostil como es su costumbre me indica que me desvista y acomode en la camilla para poder examinarme.

Estoy muy mojada y dilatada, cuando me revise lo va a notar, además mis pezones están tan erectos que es imposible disimular las ganas de follar que tengo. Ya no hay vuelta atrás, es ahora o nunca, lo miro fijo a los ojos y decido dejar caer mi ropa ahí mismo, de a poco, como si de un streep tease se tratara sólo que de una manera un tanto más sutil.

Sexo

Puedo ver ese brillo en sus ojos, se que en este momento lo que más desea es hacerme suya, fundir su carne con la mía penetrándome hasta lo más profundo. Susmanoslo delatan, están temblorosas y sudadas, ya casi lo tengo…. sólo es cuestión de avanzar un poco más.

Me siento sobre la camilla, abro las piernas, muerdo mis labios y los humedezco con la lengua, se me hace agua la boca cuando pienso lo que soy capaz de hacerle. El me observa extasiado, tomo una de susmanosy la acerco hasta mi pecho, el calor que me trasmiten me enciende mucho más, mi sangre hierve y mi corazón late cada vez más fuerte.

No puede resistirse más a mis encantos y se enreda con mi lengua caliente, nos besamos y susmanosrecorren mis curvas hasta toparse con las nalgas para agarrarlas con fuerza. Desenfrenada le quito la ropa, comienzo a lamer su pecho y bajo lentamente por el abdomen hasta encontrarme con su verga dura que desaparece de inmediato dentro de mi boca.

Succiono su miembro y dibujo sendas de saliva sobre toda su forma, me relamo como si bebiera del elixir más dulce y me excita el ver cómo lo disfruta. Mi cuerpo vibra y explota de deseo, estoy hambrienta de sexo, quiero sentirlo dentro de mi vientre para calmar el fuego que me consume.

Me incorporo y abrazo su cadera con una de mispiernasmientras el me toma por el culo y me sube de un brinco a su escritorio, una vez allí preso del deseo funde sus labios con los míos, los orgasmos llegan uno tras otro sin darme respiro, mi espalda se arquea y mismanosson como garras que buscan aferrarse a sus cabellos.

Siento cómo sus gruesos dedos penetran mi vagina haciéndome estremecer con cada movimiento, no puedo contenerme, los gemidos se escapan de mi boca y se cuelan por las hendijas de la puerta.

No aguanto más y le digo que quiero sentir su verga dura y caliente dentro de mí, que me penetre hasta lo más hondo una y otra vez y deseo que me llene de su semen hasta alcanzar el más intenso clímax. Lo empujo con la punta del pie para obligarlo a sentarse en una silla que tiene detrás, me acerco, rodeo su cadera con mispiernasy chupo mis dedos para luego agarrar su pene y masturbarlo hasta que adquiera mayor firmeza.

Una vez que consigo ponerlo cómo tanto me gusta, me siento por encima y cuidadosa lo ayudo para que me penetre. Despacio comienzo a montarlo, saboreando cada sensación, mi vagina se dilata y humedece, de a poco aumento la velocidad de los movimientos hasta lograr que mispechosse bamboleen en sus manos.

Disfruto el percibir cómo su verga se hincha y endurece, me doy la vuelta hasta quedar de espaldas, él me toma por la cintura y gime mientras observa mi culito firme vibrando sobre su pelvis. De repente se aferra fuertemente a mi cuerpo y los dos nos vemos inmersos en una oleada de placer incomparable. Nuestros cuerpos son presas de los espasmos orgásmicos, incesantes e inigualables, su semen inunda mi vulva y me hace estremecer.

Así quedamos abrazados y agitados, yo sentada de espaldas sobre suspiernascon mi vagina latiendo humedecida y el abrigándome en su pecho hasta que………

El maldito despertador irrumpe con su ensordecedora campanilla y me arranca del sueño más caliente que jamás había tenido. Con furia lo estrello contra el piso y me vuelvo a sumergir entre las sábanas para conseguir una segunda vuelta, ya que con un sólo capítulo desexocon el doctor más codiciado de la pantalla chica, a mí personalmente no me alcanza.



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