El vicio de frotar y restregarse contra desconocidas

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Sentir el cuerpo y el sexo del otro contra el nuestro puede ser muy excitante para una pareja, pero existen ocasiones en que eso fregonazos no son consentidos y sólo causan placer a quien los ejerce, contra la voluntad de su objeto de deseo o víctima.

El acto de restregar o frotarse eróticamente contra otra persona es considerado una parafilia que se llama Froteurismo o Frotteurismo y se trata de un impulso irrefrenable de abordar eróticamente a una mujer y “apoyarla” con su sexo en lugares públicos o medios de transporte.

Al igual que en el voyeurismo, esta conducta no necesariamente se sigue de una actividad sexual con la víctima, sino que muchas veces el atacante se masturba más tarde recordando la escena.

Usualmente el froteurista es un hombre tímido y jóven, con poca experiencia sexual pero con alto libido que requiere del anonimato tanto suyo para con la víctima como de la víctima con él y que, conforme madure en edad y experiencia sexual dejará esta parafilia.


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