Todo por placer, ¿dar placer o intentar complacer?

Es uno de los tantos dilemas que enfrena la sexualidad femenina, supeditada por casi toda la vida a la sexualidad masculina, pero cuyo despertar en los últimos tiempos suscita interés y debate.

Entendamos la satisfacción como un componente subjetivo del encuentro sexual que depende de la psicología de los amantes más que de su fisiología.

Por lo tanto, es posible entender el orgasmo acompañado de sentimientos contradictorios como frustración, ira, tristeza, etc. O el sexo sin orgasmo, pero aún así colmado de satisfacción por su significado afectivo.

A diferencia del hombre, la mujer tiene una capacidad orgásmica más desarrollada que logra más satisfacción y mayor alcance a través de la masturbación que durante el mismo coito.

Ahora bien, el sexo por placer y el sexo por complacer u obligación para con la pareja suele confundir a muchas mujeres al tomar una decisión sobre su sexualidad.

Sin embargo, toda mujer tiene la libertad en este sentido de disponer de su propio cuerpo y no permitir la presión de ningún tipo por parte de la pareja, ya que toda relación sexual debe hacerse por acuerdo de ambos.

Por otro lado, influye la nueva forma de ver y valorar el sexo y las relaciones hoy en día (la virginidad vista como vergüenza, el decaimiento del machismo, etc.), así como la valoración personal, que en mujeres de baja autoestima y asertividad las hace más proclives al sexo pro complacer.


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