
A medida que pasa el tiempo, una pareja comienza a verse envuelta en la rutina. Los hijos, el trabajo, el cansancio propio de la actividad diaria, va quitando comunicación y sorpresas a la vida en común.
Los expertos sugieren renovar los sentimientos, innovar en la sexualidad, sorprender en la cotidianeidad… pero no es tan fácil.
Uno de los primeros síntomas es la escasa frecuencia sexual en la pareja. Muchas veces por agotamiento físico, otras por stress mental, lo cierto es que las relaciones son cada vez más espaciadas, sin un motivo aparente.
Tal vez el principal factor sea la monotonía. Si bien es cierto que se soluciona fácilmente con un poco de decisión y entusiasmo, por lo general los integrantes de la pareja deben poseer un excelente grado de comunicación, para tomar las riendas de la situación y poder revertirla. La falta de creatividad, sorpresa y deseo se arregla con cambios de lugares, pequeños detalles que hagan saber al otro que aún pensamos en el/ella y que sigue siendo un motivo de erotismo importante para nosotros.
Otra situación muy común es la presencia de conceptos negativos respecto de la sexualidad. Esto es especialmente evidente en aquellas personas que han sido formadas en hogares muy reprimidos, donde todo lo erótico o sexual tenía una carga de “suciedad” o “prohibido”. Es muy difícil quitarse estas taras de encima y lo más recomendable es visitar a un terapeuta que sabrá cómo solucionar esos bloqueos que impiden vivir una sexualidad plena.
Hay otros factores que analizaremos en futuras entradas. Lo importante es reconocer que hay un “problema” en la pareja y conversar al respecto. Si ambos están decididos a solucionarlo, habrán dado el paso más importante.
Publicado por otelo en Pareja, Problemas Sexuales el 26 Marzo, 2008
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