Nunca me ha disgustado ir al colegio pero este último año de secundaria encontré una motivación extra para asistir a clases. La razón de mi repentino amor por los libros radicaba en mi profesor de física, alto, moreno, de unos veintitantos años de edad y un cuerpo increíble.

El primer día de clases marcó un antes y un después en mi vida sexual, quedé totalmente impactada por ese hombre aunque no fui la única, lo mismo le sucedió  a Julia mi compañera de banco, a ella también le excitó la presencia viril del nuevo profesor.

Por el deseo que compartíamos, asiduamente nos juntábamos para platicar sobre “el profe”, indagar sobre su vida, tratar de averiguar lo más que pudiéramos e idear la forma de follárnoslo, cosa que no tardó en suceder.

Como el examen estaba my próximo y los temas eran bastante difíciles, haciéndonos las tontas, le pedimos si podía darnos alguna claseen formaparticular a lo que él se ofreció gustoso. Puesto que sus horarios eran complicados quedamos que la lección de repaso sería en su hogar, a media tarde, momento que por lo general utilizaba para descansar.

Luego de arreglar de la forma más provocativa posible el minúsculo  uniforme escolar, Julia y yo llegamos a destino. Cuando abrió la puerta nuestros ojos quedaron como platos y la barbilla nos colgaba por el piso ante el bello hombre que teníamos enfrente.

Nos hizo pasar al comedor donde había preparado una pizarra y una bandeja con galletas, el ambiente idóneo para estudiar o bien para algo más. Aprovechando el calor que hacía ahí dentro desabrochamos algunos botones de la blusa y nos colocamos más próximas a su cuerpo para que pueda apreciar en sugestivo escote que dejaba asomar los púberes y turgentes senos.

Mientras Julia le hacía preguntas sobre el examen hablándole cerca de la cara, yo me inclinaba sobre la mesa dejando ver mis nalgas blancas y firmes decoradas con una minúscula braguita elegida especialmente para la ocasión.

Nuestras provocativas actitudes ya estaban  haciendo efecto en él, varias gotas de sudor se deslizaban por su frente y su falo estaba a media asta dejándose ver bajo los pantalones. A sabiendas que era el momento oportuno para dar el zarpazo lo encaramos directamente ofreciendo nuestros jóvenes cuerpos a susmanosdeseosas de tocarnos.

Ahí mismo Julia y yo comenzamos a desnudarnos desplegando todo nuestro talento lésbico, sus atónitos ojos y su verga cada vez más dura indicaba que íbamos por buen rumbo. Cuando las dos estuvimos completamente en cueros y bien mojadas le quitamos los pantalones y juntando nuestras bocas a modo de vagina comenzamos a mamar susexofirme para luego lamer el semen que expulsaba por un intenso orgasmo.

Loco de pasión el profe me tomó por la cintura y de un salto me subió a la mesa tumbando libros, apuntes y galletas; abrí laspiernasy las coloqué sobre sus hombros para que me penetre hasta el fondo. A su vez Julia se había sentado a mi lado, con sus bragas colgando de los muslos, una mano del profe metida en su vagina y gimiendo como loca.

Mientras nos follaba y masturbaba ambas nos besábamos y sobábamos nuestras tetas, las sensaciones eran tan intensas que nos corrimos más de 5 veces en poco tiempo. En seguida intercambiamos los papeles y a mí me toco experimentar con esos dedos mientras el profe penetraba por detrás a mi amiga que había quedado tumbada boca abajo sobre la mesa.

No tengo palabras para describir el placer que experimenté, él sabía cómo y dónde tocarme, estaba tan caliente y mi vagina tan mojada que susmanosbrillaban empapadas con mi flujo. Me hizo correrme y mi cuerpo se estremecía mientras me sostenía con su brazo firme.

Julia estaba en pleno éxtasis y todavía muy cachonda así que me subí a la mesa quedando con el coño enfrente de su boca, abrí laspiernasy los labios de mi vagina para que ella deslizara su suave lengua y chupara mi clítoris.

Los tres nos estremecimos varias veces acabando en unorgasmode proporciones bíblicas que nos dejó casi sin aliento y habla. Pero gracias a nuestra juventud y a su potencia sexual al rato estábamos nuevamente en el juego sólo que ahora él se encontraba parado detrás de nosotras penetrándonos de forma intercalada entre sus dedos y su verga porque quería disfrutarnos al unísono.

Las dos enloquecíamos y fregábamos nuestros clítoris para incrementar el placer exclamado pequeños grititos cuando percibíamos su verga entrando por nuestras vulvas. Así follamos toda la tarde hasta que el timbre de la puerta nos arrancó de los placeres de la carne y nos arrojó a la realidad.

El debía volver a sus labores, nos despedimos con un beso apasionado no sin antes acordar nuestro próximo  encuentro ya que quedaban muchos temas por practicar antes del examen.



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3 comentarios
Lo mejor de Ocio Networks de la semana | Consolas.es comentó el 30.11.2008 a las 7:57 am

[...] [Relato erótico] Colegialas cachondas - (Sexologia) [...]

JORGE comentó el 10.01.2009 a las 7:37 am

No lei todo el relato que rico sria vivir una aventura asi

ZAFIEL comentó el 16.07.2009 a las 14:45 pm

UNA MUY BUENA EXPERIENCIA.,, LO SIMILAR ME PASO CON UNA MAESTRA DURANTE MI ULTIMO AÑO DE ESTUDIOS... FUE GENIAL.. BUENA HISTORIA""!!! YO LES DOY UN +10 PERFECTO SIN DUDARLO"!!

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