ene
30
2009
Desde que miramos juntos esa porno, mi novio se comportaba bastante extraño. Constantemente sacaba el tema y metía bocadillos bastante subidos de tono en cualquier conversación: ¿Recuerdas cómo la rubia le mamaba la polla al policía?, ¡Cómo follaban esas dos mujeres en la piscina! O todavía se me pone dura al recordar el polvazo que se echaban la morena y el oficial en el sofá… eran algunas de sus constantes acotaciones.
Estaba segura que algo tramaba pero como no hace mucho que salimos sospeché que aun sentía algo de vergüenza y no se animaba a hablar directamente por miedo a que le rechace o quién sabe qué idea tendría en la cabeza.

No quería presionarlo para que me hable de frente, pero la intriga sobre qué era lo que le sucedía me carcomía. En verdad no tuve que esperar mucho tiempo, esa tarde recibí un mensaje de su parte que era más que evidente:
-Quiero follarte mil veces esta noche, que me la mames hasta hacerme explotar y acabar sobre tus hermosas tetas. Te espero ansioso en casa.
Más claro échenle agua. Durante lo que restaba del día me la pasé imaginando ese momento, su verga dura frente a mi boca, mi lengua recorriéndola y succionándola hasta sacarle su jugo. Estaba excitadísima; con la vagina lubricada, abierta y palpitante salí de trabajar y fui corriendo a su encuentro.
Cuando llegué me sorprendió encontrar el apartamento a oscuras y un silencio bastante inusual, caminé hasta la recámara y al abrir la puerta no podía creer el escenario que se montaba frente a mis ojos. Cámaras de videos, trípodes, luces… parecía que en vez de un cuarto era un set de filmación.
Muy alegre y excitado mi novio vino al encuentro, totalmente desnudo y con una sonrisa de oreja a oreja mientras me proponía grabar nuestro propio filme porno pero al mejor estilo profesional y si lo admitía, con invitados a la fiesta sexual.
Confieso que tardé muy poco en decidirme… siempre había deseado experimentar el sabor de ese mundo prohibido y mundano así que me quité la ropa y quedé desnuda frente a 3 extraños, (dos mujeres y un hombre) y mi pareja. Uno de ellos se encargaría de la filmación mientras los demás nos amaríamos de todas las formas posibles.
Según el “libreto” que mi novio había elaborado, las mujeres debíamos abrir la función en una orgía lésbica de gran calibre. En verdad eran dos especímenes de hembras extremadamente sensuales, una rubia, la otra morena y yo pelirroja por lo que las tres armábamos la versión porno de los ángeles de Charlie.
Las dos chicas y yo comenzamos a manosearnos, besarnos y masturbarnos sobre la cama. En un momento quedé a su merced, mientras la rubia me besaba entre laspiernasla morocha masajeaba mispechosy ofrecía su vulva a mi boca.
Mi novio no tardó en formar parte montando a la rubia por detrás, quien no dejaba de estimularme y hacerme temblar con sus labios y sus dedos. La escena era realmente caliente y el saber que al final estaba protagonizando un filme porno me excitaba al extremo otorgándome los placeres y orgasmos más intensos.
Al rato la rubia y la morena hacían sus tareas a la perfección, una sobre la otra se montaban como amazonas friccionando sus sexos hasta alcanzar el clímax mientras enredaban sus lenguas que parecían arder en llamas.
Nosotros también sucumbíamos a los placeres de la carne, sentada a horcajadas sobre la polla de mi novio permitía que la cámara indiscreta tome cada movimiento de mi vagina y capte a la perfección la anatomía de mi ano mientras con ambasmanosme toqueteaba el clítoris para conseguir el placer más sublime.
Como con un solo pene no me alcanzaba para convertirme en una estrella de la felación invité al cameraman para chupar su polla junto a la de mi pareja. Agarrando fuerte las dos vergas gruesas y duras intercalaba lengüetazos con masturbaciones, hacía mi mejor versión de garganta profunda y dejaba que sus leches se fundieran y deslizaran por entre mis tetas.
Las dos chicas incentivadas por el espectáculo se unieron a la fiesta, tomaron a mi novio y mientras una le ofrecía el culo la otra se abría depiernaspara que él inserte sus dedos en su vagina y la chupe de tanto en tanto.
Yo por mi parte permanecía recostada sobre el lecho, con un magnífico vibrador entre laspiernassonriendo y gimiendo ante la cámara que no dejaba de grabar ni un segundo de mi placer.
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Categoría Relatos Eróticos
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