
Los gemidos son la principal señal que te llevarán a conocer la cercanía del orgasmo de tu pareja, así como su verosimilitud, o su falsedad, así que más te vale que les prestes la atención debida, ya que sin ellos estás abocado a fracasar en el arte del amor.
Si los gemidos son excesivamente rítmicos y elevados, puedes estar seguro de que estos son fingidos, ya que las sensaciones del cuerpo en su preparación hacia el orgasmo nunca son rítmicas, sino una pura anarquía. Por tanto, si los gemidos son totalmente diferentes, tanto en el tiempo como en la intensidad, puedes darte por contento.
Por otro lado, tendrás que notar que la intensidad de los gemidos debe crecer a medida que tu pareja se acerque al orgamos, así que escúchala y adecúa tu ritmo al suyo, así conseguirás que ella llegue al orgasmo.
Por último, puede que te encuentres con una persona silenciosa al hacer el amor, es decir, de esas que no emiten ningún gemido, lo que se llama orgasmo silencioso, no te preocupes, eso es debido a cuestiones psicológicas. El único problema es que no tendrás ninguna guía para conocer la proximidad del orgasmo.




No tenéis ni la más repajolera idea de cuando estamos fingiendo y cuando no, ni contando gemidos ni contando musarañas
ESte artículo lo ha escrito un hombre, ¿verdad?. Lo siento, chicos, pero vuestra “hombría” y vuestra vanidad está y estará siempre en entredicho, se siente. Saludos
Se dice masculinidad y no “hombría”. Por otro lado, vaya comentario más chorra.
Un chico.