Jenna Jameson es la reina de la pornografía, así la bautizaron y así le encantan que la llamen, y vaya que ha hecho méritos a lo largo de sus casi 200 películas para ganar este título.
Nació el 9 de abril de 1974 (tiene 34 años) en Las Vegas, Estados Unidos con el nombre de Jennifer Massoli. Estudió de ballet de pequeña, pero en vez de convertirse en una bailarina profesional decidió convertirse en stripper, con apenas 16 años.
Si hay una industria en la que la regla número uno es no ponerle límites a la imaginación, esa es la industria del porno, de ahí el secreto de mantener a su público cautivo y ávido de más y más sexo.
Una de las nuevas “locuras” pornográficas son las películas subacuáticas. La “genial” idea se le ocurrió al fotógrafo estadounidense Mark Yasenchak, quien filma películas porno bajo el agua, con tubo de oxígeno o sin él.
Como sabemos la Internet está plagada de sitios porno para que los amantes de este “arte” puedan regocijarse sin problemas, pero cuando el ordenador por medio del cual se accede a estas webs es de uso compartido la intimidad de los usuarios puede verse perjudicada.
En una nota anterior hemos hablado sobre que pasos es posible seguir para evitar ser descubiertos cuando se usa el Internet Explorer, hoy hablaremos acerca de los trucos que sirven para borrar los rastros en el Mozilla de Firefox.
Muchas personas gustan de ver porno en el ordenador pero cuando la máquina es de uso compartido la cosa se complica porque no resulta agradable ser descubierto o dejar pruebas evidentes de lo que se estuvo haciendo.
Pero en el mundo cibernético todo es posible, existen formas muy simples de quitar todo rastro que delate las páginas visitadas, vídeos abiertos y demás cosas.
En una nota anterior hemos hablado acerca de las diferencias abismales que existe entre la pornografía y el mundo real, hoy continuó con mi debate desglosando más mitos y fantasías que pasan de lo ficticio a la realidad en el ambiente pornográfico.
Como ya les he comentado, este “arte” imita la sexualidad humana exagerando al límite todas sus características con la finalidad de que el sexo (en filmes, fotos, videos, etc) sea más atractivo y fuera de lo común.
Todo material pornográfico es una copia distorsionada de la realidad ya que la finalidad que persigue es explotar al máximo las fantasías de la gente. Lo que sucede tras las cámaras es ficción y como tal no existe.
El negocio del porno está colmado de mitos, situaciones e imágenes diferentes a las que vivimos a diario y hoy voy a contarles algunas de ellas.
La vida de los actores porno no siempre es buena ni tampoco mala, pero cabe recalcar que no todo lo que brilla es oro, lo que se ve en la pantalla muchas veces es la antítesis de su realidad.
Algunos han confesado que sólo viven del sexo porque les ayuda a pagar las cuentas, estudiar o darse los lujos que desean pero que sienten su trabajo como una actividad denigrante y la esconden de su entorno para no perder los lazos familiares y las amistades.
Las personas que se adentran en el camino de la sexualidad por vez primera tienen un millar de inquietudes y miedos ya que el terreno del sexo es algo desconocido para ellos.
Es común que los jóvenes consuman algún material pornográfico, esto se debe primero al despertar hormonal, a la necesidad de placer físico y a la curiosidad acerca de que se tratan las relaciones sexuales.
La pornografía resulta un arma muy eficaz para estimular el deseo en ambos sexos, ya que no sólo los hombres disfrutan de un buen filme porno, las mujeres también se regocijan con este tipo de espectáculos.
Pero hay que tener en cuenta que la mayoría de las escenas no son más que una fantasía, formas de amar utópicas imposibles de consumarlas en la vida diaria.
¿Desean hacer su propio filme porno casero? Pues bien, no es necesario que ambos sean dos superstar del mundo erótico, para lograr una buena película de sexo es necesario tener en cuenta ciertos detalles que hoy vamos a revelarles.
Muchas personas fantasean con ver sus cuerpos desnudos gozando en la pantalla del televisor pero como se imaginarán no es suficiente con colocar la cámara sobre la mesa de luz de la habitación. Si desean filmar un buen vídeo de sus actividades amatorias presten atención y tomen nota.
El ver material pornográfico es admisible siempre y cuando esta actividad permanezca dentro de los límites “normales”, pero justamente la incógnita de muchos está en ¿cuánto porno es lo aceptable?
Es normal que una persona o una pareja de vez en cuando disfruten de filmes o revistas porno para avivar la libido o bien como divertimento, también que los adolescentes los adquieran influenciados por la curiosidad ya que están descubriendo la sexualidad.
Para abordar el planteo sobre qué es mejor si lo porno o lo erótico primero tenemos que definir cada uno de estos dos representantes de la sexualidad humana.
La pornografía y el erotismo son dos términos tan próximos que muchas veces resulta difícil diferenciar uno de otro, por ende la línea divisoria entre ambos depende pura y exclusivamente del ojo y sentimientos del espectador.
La industria del porno es una potencia mundial, trata del negocio más viejo que existe el cual ha demostrado su solidez en el trascurso de las décadas. Como el sabido el sexo forma parte ineludible de nuestra propia humanidad razón por la cual se ha convertido en el oficio más prolífero de todos los tiempos.
Anualmente mueve cifras abrumadoras de dinero que obviamente son generadas por una demanda interminable de consumidores deseosos de apreciar y disfrutar escenas de sexo explícito.
La pornografía es una de las más variadas formas de expresión –artística, según algunos-, y que se encuentra siempre en evolución y diversificación.Podemos clasificar las producciones pornográficas de distinta manera, pero existen tres grandes grupos en los que podemos situarlas:
El cine pornográfico o cine porno es aquel en el que explícitamente se muestran los genitales mientras se realiza el acto sexual y cuyo propósito es el de excitar al espectador, narrando una historia erótica con uno o más personajes que mantienen relaciones sexuales.
Existen muchos géneros de cine porno que responden a diferentes fantasías y culturas, pero en todos abunda el sexo, la lujuria y el erotismo.