|
SIDA
(Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida)
El
SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es una
enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH). Este virus destruye o daña las células del
sistema inmune de la persona interfiriendo en la capacidad
del cuerpo de luchar efectivamente contra los virus,
bacterias y hongos que causa la enfermedad. La infección por
VIH hace que la persona sea más susceptible a infecciones
que normalmente el cuerpo humano puede resistir como la
neumonía, la meningitis y cierto tipo de cáncer.
Al virus y a la infección se les conoce como VIH. El término
SIDA es utilizado para catalogar a las etapas tardías de la
infección por el virus del VIH. Pero, ambos términos, VIH y
SIDA se refieren a la misma enfermedad.
Lesión en la piel de un paciente de SIDA.
DESCRIPCIÓN
Normalmente, los glóbulos blancos y anticuerpos atacan y
destruyen a cualquier organismo extraño que entra al cuerpo
humano. Esta respuesta es coordinada por un tipo de células
llamados linfocitos CD4. Desafortunadamente, el VIH ataca
específicamente a los linfocitos CD4 y entra en ellos.
Una
vez adentro, el virus les inyecta su propio material
genético y los utiliza para replicarse o hacer copias de sí
mismo.
Cuando las nuevas copias del virus salen de las células a la
sangre, buscan a otras células para atacar. Mientras, las
células de donde salieron mueren. Este ciclo se repite una y
otra vez. Por lo tanto, muchas copias del HIV se producen
todos los días. Para defenderse de esta producción de virus,
el sistema inmune de una persona produce muchas células CD4
diariamente.
Sin embargo, el virus gana. El número de células CD4
disminuye progresivamente y la persona sufre de
inmunodeficiencia, lo cual significa que la persona no puede
defenderse de otros virus y bacterias que causan
enfermedades.
FACTORES DE RIESGO
El VIH se transmite de las
siguientes formas:
Transmisión sexual. Las personas se pueden infectar
con el HIV si tienen sexo vaginal, anal y sexo oral con una
persona infectada cuya sangre, semen o secreciones vaginales
entran a su cuerpo. El virus se encuentra en el semen y en
las secreciones vaginales de una persona que está infectada
y entra al cuerpo a través de laceraciones o pequeñas
lesiones en el recto o vagina durante la actividad sexual.
Transmisión a través de sangre infectada. En algunos
casos, el virus puede transmitirse a través de la sangre y
productos de sangre que se recibe por transfusiones de
sangre. Sin embargo, actualmente el riesgo de adquirir el
virus del SIDA o VIH a través de una transfusión es
extremadamente bajo ya que la sangre es probada para ver si
está infectada con el virus antes de transfundirla.
Compartiendo
jeringas. El VIH se transmite a través de jeringas y
agujas contaminadas con sangre infectada. El evitar el uso
de drogas intravenosas es la forma más efectiva de prevenir
la infección. Sin embargo, si ésta no es una opción, se
recomienda utilizar cloro para esterilizar las jeringas y
agujas y prevenir la transmisión del VIH.
Transmisión a través de pinchazos por aguja. La
transmisión del HIV de pacientes infectados a médicos o
enfermeras es baja. El riesgo es aproximadamente 3 en 1,000.
Transmisión de madre a hijo. Alrededor de un cuarto a un
tercio de las mujeres embarazadas infectadas con el virus
del SIDA lo transmiten a sus bebés.
SIGNOS Y SINTOMAS
Los
síntomas de la infección con VIH y SIDA varían dependiendo
de la fase de la infección. Cuando una persona se infecta
primeramente con VIH, puede no presentar síntomas aunque es
común desarrollar un síndrome gripal de 2 a 6 semanas
después de infectarse. Estos síntomas se pueden confundir
con otras enfermedades y la persona puede no sospechar que
esté infectada con el VIH.
Sin
embargo, aún si la persona no tiene síntomas, puede
transmitir el virus a otros. La persona puede permanecer sin
síntomas por 8 a 9 años. Durante este tiempo, el virus
continúa multiplicándose y destruyendo células. Existen
pruebas que se pueden realizar para observar la disminución
del número de estas células en la sangre. Las personas
infectadas con el VIH pueden desarrollar infecciones leves o
síntomas como:
Durante la última fase de la
infección por el VIH (que ocurre aproximadamente de 10 a 11
años después de la infección inicial), se pueden desarrollar
síntomas más serios llenando los requisitos de la definición
oficial del SIDA. La definición del SIDA, según los Centros
de Control y Prevención de la Enfermedad (CDC), es la
presencia de infección por VIH como una prueba positiva para
VIH y uno d elos siguientes:
Desarrollo de una infección oportunista que es una infección
que ocurre cuando el sistema inmune se encuentra
comprometido como Neumonía por Pneumocystis carinii.
Una cuenta de linfocitos CD4 de 200 o menor (lo normal es de
600 a 1,000).
Cuando se desarrolla el SIDA, la persona está susceptible a
infecciones oportunistas. Los signos y síntomas de alguna de
estas infecciones incluyen:
-
Sudoración nocturna
-
Escalofríos y fiebre por
semanas
-
Tos seca y dificultad para
respirar
-
Diarrea crónica
-
Lesiones blancas en la
lengua y boca
-
Dolor de cabeza
-
Visión alterada
-
Pérdida de peso
DIAGNOSTICO
La infección por VIH se
diagnostica detectando anticuerpos para el virus en sangre.
Cabe aclarar que las pruebas del VIH no son totalmente
seguras después de la infección ya que el cuerpo se tarda
algunas semanas para desarrollar estos anticuerpos (de 6 a
12 semanas).
A la persona se le pedirá una prueba en sangre llamada
prueba ELISA (Enzyme-linked inmunsorbent assay). Esta prueba
debe repetirse si es positiva. Si la prueba resulta positiva
de nuevo, se realizará otra prueba llamada Western blot para
confirmarla. La prueba de Western blot confirma la presencia
de las proteínas VIH en la sangre. La prueba de Western blot
es importante para evitar falsos positivos. La persona
recibirá un diagnóstico de VIH solamente si las 3 pruebas
son positivas.
Si a la persona se le diagnóstica SIDA, el médico también
pedirá una prueba de carga viral en sangre. Esto mide la
cantidad de virus en la sangre.
En general las personas que tienen cargas virales altas
generalmente tienen un desenlace más pobre que aquellas
personas con una carga viral más baja. Las cargas virales
también se utilizan para decidir cuando iniciar o cambiar el
tratamiento.
TRATAMIENTO
Actualmente
existen guías para el tratamiento con medicamentos
antiretrovirales en personas con VIH. El propósito de los
medicamentos antiretrovirales es reducir la cantidad de
virus en la sangre hasta tener niveles bajos o no
detectables aunque esto no significa que el virus haya
desaparecido. Esto generalmente se logra con la combinación
de tres o más medicamentos.
Las guías del tratamiento enfatizan la importancia de
calidad de vida. Por lo tanto, la meta del tratamiento de
SIDA es encontrar el tratamiento más sencillo que tenga
pocos efectos colaterales.
La respuesta al tratamiento se mide por niveles del VIH en
sangre (carga viral). Estos niveles deben ser medidos al
inicio del tratamiento y cada 3 a 4 meses.
Auto - CUIDADO
No existe una vacuna para
prevenir la infección por VIH y no existe cura para el SIDA.
Pero, es posible prevenir la infección. Esto significa leer
sobre el SIDA y aprender a evitar comportamientos que son de
alto riesgo para contraer el VIH.
Algunas medidas para prevenir el contagio con el VIH son:
-
Aprender sobre el VIH y
como se transmite.
-
Conocer si su pareja sexual
es VIH positivo o no.
-
Utilizar condón o
preservativo en todas las relaciones sexuales.
-
Utilizar jeringas limpias
si se inyecta drogas intravenosas.
-
Realizarse pruebas de
detección.
|