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La historia del linaje del
Kriya Yoga es un tópico interesante, porque el sujeto de la
“historia”, como la conocemos en occidente, en realidad no
existe en el oriente.

En occidente la historia se
concibe convencionalmente como una línea recta de la A a la
Z (o alfa y omega): Sucedió este evento, seguido por este
otro y así sucesivamente. Sin embargo en las culturas
asiáticas la historia se representa como un ciclo. Toda la
creación atraviesa por una serie de edades, comenzando con
la edad “dorada”, de una conciencia perfecta de Dios,
cayendo gradualmente al fondo del ciclo hasta la edad de
“hierro”, de un olvido absoluto de Dios, y que finalmente
nos conduce de regreso a nuestro punto de partida de
realización de Dios. Tras un período de inactividad, la
creación está lista nuevamente para comenzar otro ciclo de
evolución. Ad infinitum.
Pero no estamos conscientes de este aspecto cíclico de
nuestra existencia, extendida sobre millones de años y miles
de encarnaciones. Como reza el dicho: “Aquel que no recuerda
el pasado está obligado a repetirlo.” Pues bien, la vida
espiritual es también así. Se trata de recordar quiénes
somos, porqué hemos venido aquí, adónde vamos, y se finaliza
el ciclo. Debido a que es un ciclo nacido de la ignorancia,
sólamente a través del conocimiento podemos acabar el juego
y recordar nuestra naturaleza real — que no es la naturaleza
humana. Como dice Teilhard de Chardin: “No somos seres
humanos teniendo experiencias divinas, somos seres divinos
teniendo experiencias humanas”.
Por eso, ¿qué son estas experiencias humanas? Un examen de
la historia del Kriya Yoga nos dará unos cuantos indicios.
Esta historia tiene dos partes — una antigua, eterna
historia, sobre la que se representa una reciente historia
contemporánea.
La
historia antigua del Kriya Yoga es absolutamente misteriosa
y fascinante. Misteriosa, porque amalgama mitología,
historia y ciencia de una manera única. Su origen se remonta
al despertar de la conciencia.
Como se explica en la Biblia y los Upanishads, en el
principio Dios existía solo, y quiso llegar a ser muchos
(ver Taittiriya Upanishad 2:6). Dios proyectó el universo de
una diminuta fracción de El mismo, y con ella Su maya — la
fuerza ilusoria que permea todo la creación. Dios también
dio una técnica suprema de liberación para vencer este maya
y volver a estar unidos nuevamente a El. Esta ténica ha sido
descrita en el Bhagavad Gita 9:2 como "rajavidya
rajaguhyam", es decir la técnica de la ciencia real y el
secreto real .
¿Cuál fue la línea de transmisión? Nuevamente nos vovemos al
Bhagavad Gita 4:1, donde dice que Dios primero se lo reveló
a Vivashvat (su nombre significa "Iluminado"), y la
mitología hindú lo describe como el dios-sol). Vivashvat lo
pasó a su hijo Manu Vaivashvata, el séptimo de los catorce
Manus o progenitores de la raza humana-el Noé de la
mitología hindú. Incidentalmente, del vocablo sáncrito Manu
se deriva la palabra “man” (hombre).
Manu entonces lo transmitió a su hijo Ikshvaku, fundador de
la primera dinastía de reyes de la antigua India. Por lo
tanto esta técnica fue transmitida de padre a hijo, que
metafóricamente significa de gurú a discípulo, a través de
una transmisión oral directa. El Bhagavad Gita 4:2 explica
más ampliamente cómo esta técnica fue transmitida de este
modo, a través de una línea de rajarshis (videntes reales).
Pero debido a la influencia de los distintos ciclos de la
humanidad, la cual produce una degradación gradual de los
valores espirituales y una creciente fascinación por la
búsqueda material, esta técnica ha sido perdida y
redescubierta varias veces a través de las edades.
Y
ha sido siempre la promesa de Dios que cuando llega el
tiempo en que las fuerzas adhármicas, significando las
fuerzas del mal, están a punto de arrollar completamente
cualquier traza de espiritualidad remanente, El encarna, El
llega como un avatar. Avatar significa literalmente “un
descendido”. ¿Qué es descender? El espíritu de Dios
desciende en carne y hueso. Avatares han a aparecido en
todas las religiones, en todos los paises. Jesús era un
avatar, y también lo fueron Buddha, Rama, Krishna, etcétera.
Ellos han aparecido siempre en diferentes períodos de
tiempos críticos en la historia humana.
Ellos han dado algunas enseñanzas muy profundas que han sido
registradas, o sus vidas mismas fueron la enseñanza — el
modelo. Y un nuevo giro de religión, de espiritualidad
tomaba lugar. El Budismo emergió y entonces se degradó
nuevamente. Y entonces Adi Shankara apareció — un nuevo
avatar que restauró el hindúismo original. Entonces,
nuevamente, degradación. Ramakrishna Paramahamsa apareció.
Así es como los Indios miran realmente su historia. Es el
juego de Dios — lila.
Esta es la razón por la que Bhagavan Krishna, el gran avatar
de Dios, encarnó en un determinado momento para rescatar el
dharma perdido (virtud) del mundo, reintroduciendo este yoga
ancestral (Bhagavad Gita 4:3) — es decir, el Kriya Yoga.
Lord Krishna se lo enseñó a Arjuna y a muchos otros. Con el
paso del tiempo la secreta técnica real se perdió de nuevo.
A través de la historia de la creación, estas divinas
enseñanzas fueron recuperadas y perdidas innumerables veces.
En la historia contemporánea, el Kriya Yoga fue nuevamente
revelado a través de esta linaje de Maestros. |
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