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Arneses
Los hay de muchos tipos, de diferentes tamaños y grosores, pero eso sí: todos reproducen un pene. Su uso, una vez sujeto a nuestro cuerpo, es evidente. Estimular, anal o vaginalmente, a nuestra pareja. El modo de uso dependerá de nuestra fantasía y ganas de experimentar. Eso sí: es recomendable usar una talla pequeñita para la penetración anal. Al menos, al principio.


- Los hay muy sencillitos: con unas simples gomitas elásticas, las cuales forman una especie de tanga muy escueto, que se ajustan a las caderas y al monte de venus.


Dentro de este mismo tipo, los encontramos también, dobles. Quien se pone el arnés, se introduce el accesorio más pequeñito (que también suele ser de mayor grosor) en su propio cuerpo, siendo estimulada a su vez.

-Otros modelos son más sofisticados. Algunos incorporan un motor vibrador (tanto en el modelo simple, como en el doble), regulable mediante un mando que se sostiene en la mano.

Si el arnés es doble, normalmente cada accesorio
incorporará su propio mando.

Otros no se sujetan mediante gomas, sino mediante una braguita de látex, de tela o incluso de cuero, o mediante tiras de cuero gruesas, como es el caso de la foto de al lado.



Bolas
- Las llamadas bolas chinas han sido usadas por las mujeres de Extremo Oriente (de ahí lo de chinas) desde muchísimo antes de que a nosotras, las occidentales, se nos ocurriera que era lógico y normal que la mujer tuviese deseos sexuales.

Y por supuesto, no nos referimos a esos juegos de dos bolitas que se tienen en la mano para ejercitar los músculos de la misma y favorecer la meditación.

Estas bolas, que suelen tener alrededor de unos 3 cms de diámetro, pueden estar fabricadas en diversos materiales, siendo desde mi punto de vista el más adecuado el plástico, por la higiene que permite. Tienen en su interior una bola más pesada, cuyo cometido no es otro que el de producir una ligera vibración, según los fabricantes (personalmente, yo no he sentido esta vibración; y creo que su función más notoria es la de incrementar el peso de la bola y su oposición a las contracciones vaginales).

Estas bolas se introducen en la vagina (también se fabrican, más pequeñas, para su introducción anal), y se dejan dentro durante la masturbación. Se supone que hay que retirarlas durante el orgasmo, pero en mi opinión, se produce tal resistencia a la retirada a causa de las contracciones, que es mejor dejarlas dentro hasta el final, pues producen el beneficio de intensificar esos maravillosos espasmos finales.

 

- Una variación de las bolas chinas son los huevos, quizá por influjo de El imperio de los sentidos, la famosa película de Nagisa Oshima. Por su forma, son más ergonómicos, y por tanto, más fáciles de introducir.

 

-Las bolas anales no suelen estar unidas entre sí con una cuerdecita, sino que más bien son una larga tira de bolitas, que se hacen progresivamente más pequeñas, unidas entre sí por el propio material (que según el gusto de cada cual será o muy flexible, si está hecho en un material gelatinoso, o totalmente rígido, si está hecho en plástico). Dado que en uno de sus extremos, la bolita es realmente pequeña (no superando los 1,5 centímetros), su introducción es muy cómoda.

 

El juego que se produce entre la distensión y el cierre del ano al paso de cada bola produce sensaciones auténticamente gratificantes. El resto, depende de los gustos y la fantasía del momento.

El éxito de estas bolas ha llevado a que actualmente se fabriquen con motor de vibración regulable, cuyo mando se sostiene en la mano.



Dildos

¿Qué es un dildo? Quizá para la lectora que sea latinoamericana, la palabra no ocasionará problemas. Pero si es española, muy posiblemente no la conocerá. Un dildo es sin más lo que tradicionalmente se ha venido llamando "consolador". Hemos decidido usar la palabra "dildo" por las razones que ya expusimos al inicio: sencillamente no contiene la idea peyorativa de consolar a la mujer de la ausencia de un falo real. Dado que es un juguete muy específico, era necesario darle un nombre igualmente específico, pero sin esa connotación negativa.

Por lo demás, para quienes les repugne la idea de un juguete con forma de pene, hay que decir que en la actualidad cada vez es más frecuente la aparición de modelos que ni por el forro recuerdan el aparato masculino. Los fabricantes se han dado cuenta de que las mujeres tenemos unas formas muy características, y han decidido hacer dildos más ergonómicos que satisfagan mejor nuestras necesidades que los que tienen la típica forma anatómica.

Desgraciadamente, siguen haciéndolos demasiado gruesos, pero también eso empieza a cambiar. Las mujeres somos un público demasiado numeroso y exigente para que no satisfagan nuestras necesidades por estúpido orgullo viril, y por otra parte, también empieza a haber mujeres en el mercado de la fabricación y venta de juguetes sexuales.

Los fabricantes establecen el uso de los dildos según una función de estimulación anal o vaginal. Quizá sea más conveniente dejar la prueba abierta a la experimentación, y que cada cual decida cuál es el uso que quiere darle. Por tanto, te presentamos una imagen de los dildos más vendidos (que forman parte de cualquier kit, siendo la solución más barata). Pinchando en cada uno, verás cuál es su función según el fabricante. Lo que venga después, ya es cosa tuya.

[Todos los modelos que vas a ver son fundas, para acoplar a un vibrador. Eso tiene el problema de que los hace demasiado largos para manejar, y demasiado duros. Usados solos, tienen la ventaja de salir más baratos que un dildo convencional, que suele venir con su vibrador incorporado y por tanto ser más duro. Pero claro, también va en gustos].

 

-Este modelo, el número 1 a la izquierda, está fabricado para la penetración anal. Yo tengo mis serias dudas acerca de que su uso sea exclusivamente anal. Por su curvatura en forma de ese, lo llamo "la viborita". Y como comprenderás viendo su forma, te presionará internamente en sitios distintos, según lo pongas. Muy agradable.

- Este es un dildo expresamente pensado para estimular el tantas veces buscado y no siempre bien localizado punto g. La curvatura tiene que estar mirando hacia "arriba", es decir hacia tu vientre y no hacia tus nalgas. Dicen que el punto g se encuentra a unos tres, cuatro centímetros de la entrada de la vagina, en una pequeña protuberancia muy sensible. La bueno que tiene este juguete en mi opinión es que se evita lo que tantas veces ocurre en las búsquedas del mítico punto en pareja: que te lastimen con las uñas. Y además es muy blandito.

-La varillita. Al parecer ha sido diseñado para uso anal, pero también tiene sus encantos usado vaginalmente. Con un vibrador complementario, y dada su flexibilidad, es... Bueno, la palabra a usar queda a tu criterio.

- Este es un dildo anal. Si lo observas bien, verás que comparte la misma característica de las bolas anales, es decir, que provoca un juego de distensión y cierre del ano conforme va entrando. Ahora bien, aunque es bastante cortito, puede resultar demasiado grueso para quien no haya tenido un acostumbramiento inicial. Es mejor empezar con adminículos más pequeños, de los que hay muchos en el mercado. Aquí te mostramos algunos ejemplos.

El que está más a la izquierda es fácil de encontrar. Se puede comprar de varios colores, tamaños y grosores. Los hay francamente finos.

El del medio es un ejemplo de dildo anal anatómico. Algunos, como el de la foto, incorporan una ventosa que hace más fácil su sujeción a la mano.

El último es un ejemplo de dildo anal con vibrador (como verás, el mando aparece junto a él). Se pueden adquirir algunos con unos pinchitos en uno de los extremos de sujeción, para presionar sobre el perineo.


Estimuladores

Hay muchos tipos de estimuladores.

Por un lado tenemos los cosquilleadores, un tipo de anilla inicialmente pensados para colocar sobre el pene y estimular la vagina, pero que pueden ser colocados cubriendo el dedo, para la estimulación del clítoris.

En este sentido, el que puede parecer más útil es un cilindro elástico muy flexible y resistente, que está cubierto de estrías. Es agradable para usarlo una misma. Cuando se usa en pareja, sin embargo, quien lo lleva puesto no tiene apenas sensibilidad en el dedo que se ha cubierto con el cosquilleador, y por tanto perderá pistas fundamentales para saber si está estimulando bien o no a su pareja. [La versión motorizada de esto es el Microfinger (es una marca registrada, o sea que si os atrae lo podéis pedir así, es de la casa Tingler), una prótesis para el dedo índice, con motor a pilas].

Otros estimuladores incorporan un motor. Los que han sido especialmente pensados para la mujer, pueden adquirir formas absolutamente divertidas y originales.

- Por un lado tenemos los estimuladores en forma de bragas... un poco especiales. Así encontramos uno con forma de paloma con las alas abiertas, otro en forma de mariposa, que se sujetan al cuerpo mediante un arnés y tienen su mando para regular la vibración. ¡Y también los hay con forma de delfín! Sin duda se ocultarían bien... si no fuera por el ruido.

- Y por otro, tenemos unos estimuladores pensados para acoplar a un pene, pero que son tan estupendos, que bien puede una prescindir del adminículo accesorio (el pene, me refiero; aunque bien podrían usarse con el arnés... Ya puestas) para utilizar el estimulador como un juguete divertido más.


En concreto, os vamos a presentar uno: Beaver the Achiever (literalmente Castor el Conseguidor), de la casa Jellis. Es un estimulador con forma de castor panza arriba (o será una nutria), con la lenguita fuera. La lengua debe tocar el clítoris, y la pequeña protuberancia del extremo opuesto debe situarse en el ano. A continuación se activa el mando y ¡a reír!

Y hay montones de cosas por el estilo. En este caso, la palabra juguete es muy, pero que muy acertada.


Vibradores

También hay muchísimos vibradores. Desde el clásico vibrador de plástico color marfil, pasando por los dildos "realistas" con vibrador incorporado, hasta los juguetes actuales en forma de barra de labios. Todos cumplen la misma funcion: estimular por medio de vibración la zona a la que se aplique, que puede ser cualquiera, el ano, el recto, la vagina o el clítoris. Al gusto de la consumidora...

Los tradicionales suelen ser de un tamaño muy estándar, alrededor de los 18 centímetros (y de unos 3 centímetros de grosor, salvo que lleven funda, que entonces pueden superar los 4 centímetros); pero hoy en día empiezan a fabricarlos más pequeños, de 15 centímetros, y algunos incorporan una protuberancia en la base para estimular simultáneamente el clítoris y la vagina. Y también empiezan a fabricarlos con formas exóticas, como el de la imagen que es multiusos: anal y vaginal. Según el uso, la protuberancia estimulará el clítoris o el perineo. Además, es rotatorio.

Pero sin ningún lugar a dudas, el producto estrella en lo que a juguete vibrador se refiere es el lápiz de labios. Pequeñito, discreto, se puede llevar en el bolso a cualquier lugar... Y para las fetichistas del lápiz labial, pues mira, todo un hallazgo.


EXTRA: Accesorios para Sadomasoquismo

El Sadomasoquismo es una de esas prácticas sexuales que no suelen dejar indiferente a la gente. Cuando hablamos con alguien de sadomaso, nuestr@ interlocutor@ o bien lo rechaza sin más o bien se declara excitad@ ante la idea de ponerlo en práctica... aunque sea en su vertiente más light.

Y según estudios recientes, el sadomaso como fantasía erótica va ganando terreno entre las mujeres. Bueno, pues siendo fieles en nuestro empeño de no poner barreras al campo, vamos a hablar un poco de juguetes que pueden ser útiles para la práctica del Sadomasoquismo. De vosotras depende la elección, y por supuesto la incorporación de todo lo que se os ocurra.

-Arneses. Los arneses ocupan un lugar destacado en el fetichismo sadomasoquista. En las imágenes, podemos ver tanto a dominadoras como a esclavas usándolos. Para quienes les gusten, tienen una indudable función estética, permitiendo además, a través de sus numerosos enganches, la inmovilización por medio de brazaletes y cadenas que se sujetarán a él.

 

-Brazaletes y collares: Normalmente de cuero, incorporan anillas para --mediante una cadena que se anclará al arnés, la pared o cualquier otro sitio de nuestra elección-- inmovilizar manos, pies, e incluso cabeza. Suelen estar fabricados en cuero, pero si te va lo exquisito también los podrás encontrar de hierro y otros metales.

 

-Corsés. Resultan excitantes, son muy favorecedores y algunos son francamente preciosos. Desgraciadamente también son caros. Pero para quien quiera hacer las delicias visuales de su pareja, existen muchísimos modelos, cuyo precio variará dependiendo del diseño y, sobre todo, de la calidad del material (cuero, látex, imitación cuero). Si os resulta excesivo, siempre se puede sustituir por la lencería habitual, ¿verdad? El encaje y el raso también son, qué duda cabe, muy excitantes.

 

- Cuerda. El bondage, para las muy habilidosas, viene pisando fuerte. Es una técnica importada desde el lejano oriente, y es habitual en cualquier imagen de sado japonés. Puede sustituir perfectamente a los arneses, siendo más barata.

 

Cualquier foto de bondage que veamos nos dará una idea de su utilidad: queda claro que permite una perfecta inmovilización con un resultado muy estético.

Su función no es el lastimar, sino el inmovilizar, por lo que parece recomendable el comprar cuerda especialmente fabricada para bondage, tejida a mano, y dejar la de esparto para otros menesteres. La hay en varios colores (incluido, ¡cómo no!, el negro), y con una extensión mínima de 3 metros. Pero en las tiendas especializadas las conseguirás hasta de 10 metros.

 

-Fustas y látigos: son los accesorios por antonomasia del Sadomasoquismo. Su función es muy clara, golpear la piel, infligiendo así un mayor o menor dolor según la fuerza del golpe. Sus efectos son inmediatos, desde el enrojecimiento hasta un moratón más o menos inmediato.

 

- Máscaras: Hay muchísimas máscaras para el sado, algunas tienen una mordaza incluída, otras cierran la boca con una cremallera. Otras cumplen una mera función estética, ocultando en parte la expresividad del rostro, y dando por tanto un toque misterioso. Para todos los gustos.

 

-Mordazas: Su utilidad es muy simple, limitar al mínimo los gemidos (o los gritos, según el grado de dolor). Las hay en forma de bola (la de la foto), que se sitúa entre los dientes, impidiendo que la boca se cierre totalmente y el movimiento de la lengua. Otras son realmente una mordaza, una banda de cuero que cubre totalmente la boca, cerrándose por detrás, con una lengüeta que se sitúa entre los dientes para morderla y evitar así que la persona se muerda la lengua o el daño de los dientes. En mi opinión, no deberían ser usadas por nadie que tenga problemas respiratorios.

 

-Y finalmente, los complementos: Todos aquellos elementos no directamente asociados con el sado, pero que sí constituyen sus fetiches más importantes. Guantes largos, ligueros (de cuero o de encaje, tú misma) y medias. Y claro, zapatos de tacón de aguja. O botas altas, también de tacón.Eso sí, el negro parece obligado.

 



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