
Desde la época de
nuestros abuelos, todo ha evolucionado más de lo que cualquiera podría imaginar.
Internet, la televisión
satelital y los móviles son algunos de los dispositivos que hasta hace algunas décadas eran tema de “
ciencia ficción“.Pero hay algo que
no ha variado sustancialmente desde sus orígenes:
la sexualidad. Y la
pornografía es parte del comercio que desde varios siglos atrás ha
lucrado con la necesidad de excitación visual de muchas
generaciones.
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