Una vez que los especialistas han confirmado que el paciente padece de una distrofia de género se da lugar al tratamiento de reasignación que comienza con la inmersión de la mujer en el rol de hombre, para luego pasar al proceso de cambio de sexo.

En un principio se le administra testosterona para masculinizar su cuerpo, esto genera grandes y numerosos cambios tanto físicos como psicológicos (aumento de la presión, libido y de peso, acné, aumento del clítoris, hirsutismo, supresión de la actividad ovárica, cambios en la voz, etc).

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