Muchas mujeres se preguntan por qué luego de tener relaciones sexuales su vagina queda sensible, irritada y con ardor al orinar.
Es normal que algunas veces nos pase esto, puede que suceda por unalarga sesión de sexo, sequedad vaginalo cuando la penetración ocurre antes de que estemos lo suficientemente excitadas (con la vagina dilatada y húmeda).
Los seres humanos tenemos miles de interrogantes en cuanto al sexo, ese terreno tan natural e inherente a nuestra propia existencia y a la vez sumamente desconocido.
Es normal que los amantes se pregunten acerca de qué es mejor o qué da más placer, si la penetración completa o sólo la introducción de la punta del pene. Para aclarar esta cuestión debo decir que en la cama todo vale y no se puede considerar adecuada una u otra forma de tener sexo.
La fragilidad de su cuerpo no se asemejaba en nada a la voracidad de su carne. Alma era una mujer menuda, de etérea figura, parecía una frágil muñeca de porcelana que al menor tacto se parte en mil pedazos.
Pero en verdad su delicada y sumisa apariencia no era más que una suerte de careta que la camuflaba. En su interior el fuego ardía como una hoguera y la consumía cada instante.
Los seres humanos experimentamos una serie de fases durante el acto sexual, en el caso de las mujeres estas se dividen en 4: excitación, meseta, orgasmo y resolución.
Cabe recalcar que esta división es meramente orientativa y no quiere decir que siempre que se tenga sexo sucedan, cada mujer es diferente y varía el tiempo, el orden y la cantidad.
En la penumbra de la habitación pueden apenas distinguirse los contornos de dos cuerpos desnudos, aferrados y sudorosos. Ellos se mueven fundidos en un rito erótico y carnal que los sume en el trance más profundo.
Los gemidos y alaridos encuentran eco en las paredes roídas del viejo motel, la cama ya abatida por las continuas sacudidas sexuales de las parejas que vienen a saciar sus instintos sobre ella, chilla como si fuera a partirse en dos. Ellos no se inmutan, siguen balanceándose y la golpean contra la pared que da a la habitación continua.
Laura era una joven bella y casta de tan sólo 17 años que comenzaba a descubrir los placeres que le podía procurar su carne. Durante las noches mientras reinaba el silencio en su hogar, sumida en la oscuridad bajo las sábanas se acariciaba imaginando que los dedos le pertenecían a otro, que el calor que percibía provenía de un cuerpo desnudo recostado a su lado en el lecho.
Antonio era un varón de prestigio, adinerado y maduro, contaba ya con 45 abriles cuando conoció a Laura, al instante quedó prendado de la jovial frescura de su cuerpo y el aroma a rosas que despedía su cabello.
El siguiente ejercicio te ayudará, no tanto a agrandar tu pene, pero sí a controlar tus eyaculaciones, con lo que conseguirás durar más en el coito y disfrutar más de tu sexualidad.
Se trata de ejercitar los músculos PC, ¿qué son estos músculos? Son los músculos pubococcígeos y están situados entre los testículos y el ano (seguro que ya has oído hablar de que esta es la parte más erógena en el hombre). Pues bien, este músculo es el culpable de tus eyaculaciones, así que controlarlo de manera adecuada es la mejor forma de disfrutar de tu sexualidad.
No consigo dormir, doy vueltas en la cama intentando conciliar el sueño pero me es imposible, apenas cierro los ojos me invaden las imágenes de esos cuerpos desnudos restregándose sudorosos, con las lenguas enredadas y las manos hundidas en la carne.
Todas las noches es lo mismo, desde la ventana de mi piso puedo observar las habitaciones de los edificios linderos y en una de ellas religiosamente dos amantes consuman el fuego de sus sexos tras el cristal, disfrutando de la adrenalina propia de su exhibicionismo.
Como ya sabemos el VPH es una enfermedad de transmisión cutánea, es decir, que se transmite por el contacto entre una piel infectada y otra piel sana.
De esta forma, si entras en contacto físico con una persona que sufre el VPH estarás expuesto a contraerlo directamente, sin mayor necesidad de realizar otras prácticas más profundas, como puede ser una práctica sexual.
El coito seguro no es una opción, es una necesidad. Como persona que sabe controlar su sexualidad debes de ser capaz de anteponer tu seguridad al placer instantáneo. Tienes que impedir que un acto placentero, como es el coito, se convierta en una pesadilla para el resto de tu vida, por haber contraído alguna enfermedad.
Por tanto, siempre, siempre, siempre utiliza preservativo, a no ser que tengas pareja estable, y ambos seais fieles. Solo en ese caso te puedes permitir el realizar el coito sin preservativo, pero en cualquier otro caso no lo hagas.
La adolescencia es una etapa complicada, de muchos cambios tanto físicos como psíquicos que provocan una gran confusión mental que, no en pocas ocasiones, llevan a tomar malas decisiones, y la decisión que puede provocar consecuencias más graves es la práctica sexual.
Cada vez es más habitual la realización del coito durante la adolescencia, probando nuevas cosas, e iniciándose tanto en el conocimiento propio como en el de la pareja, en estos casos, casi siempre circunstancial. Hay que entender el coito en la adolescencia como algo natural.
La prostitución es, por méritos propios, la profesión más antigua del mundo, y sirve de recurso sexual para aquellas personas con dificultades para obtenerlo de otra forma, o para aquellas personas con perversiones sexuales de las que se sienten avergonzados y no se atreven a compartirlas con sus parejas.
Por ello, milles de personas cada día realizan el coito con prostitutas. No hay nada malo en ello (incluso puede resultar más placentero, al tratarse de profesionales, en la mayoría de las ocasiones), aunque sí que es conveniente y necesario tomar medidas de protección.
Lo primero que debes de tener claro es que la mayor o menor duración del coito no es esencial para lograr una relación sexual placentera, siempre y cuando, claro está, que se mantenga dentro de unos parámetros normales, que podrían ser entre los 3 y los 10 minutos, hablando de penetración propiamente dicha.
Ahora bien, si tu objetivo es prolongar el coito existen métodos y trucos que voy a compartir contigo. Comenzaré diciéndote que la mejor forma de no llegar al orgasmo es perder la concentración en el acto sexual, por tanto, lo que tienes que hacer es pensar en otra cosa totalmente diferente, que atraiga tu atención, y así mantendrás el mismo nivel de excitación, sin incrementarlo.
Lo primero que debes de tener claro, como hombre que eres, es que la eyaculación no es lo mismo que el orgasmo. Casi siempre van unidos, pero puede haber eyaculación sin orgasmo, aunque, eso sí, orgasmo sin eyaculación no hay. Por tanto, tu objetivo al mantener una relación sexual debe de ser el orgasmo, y no la eyaculación.
Para ello los preliminares son esenciales, porque ayudarán a estimular tu pene (no es lo mismo que conseguir la erección, eso es sencillo), estimularlo significa que esté preparado para el placer, para que cuando llegues al momento de la penetración ésta sea aún más placentera.
La estimulación anal en los hombres es uno de los tabúes más extendidos entre el género masculino, que, en la mayoría de las ocasiones, reniega de este placer tan evidente por un puro estereotipo machista. Sin embargo, si eres hombre y estás leyendo ésto, olvídate de tabúes, y aprende a disfrutar de tu sexualidad con libertad.
La clave está en saber utilizar el ano durante el coito, y conseguir, así, multiplicar el placer hasta límites insospechados. A la vez que estés penetrando a tu pareja, invítala a que introduzca uno de sus dedos en tu esfínter (si existen problemas de escrúpulos podéis cubrir su dedo con un preservativo).