Ya llegó el día de la mudanza, debo comenzar a recoger todas mis cosas para comenzar una nueva vida, el cambio será radical, me mudaré a más de 3.000 km de mi cuidad natal alejándome de todos los recuerdos del pasado.
No puedo negar que a pesar de la excitación y la ansiedad, este viaje también me produce un poco de miedo, pero así soy yo, me gusta descubrir nuevos horizontes y vivir diferentes experiencias, conocer gente y superar metas.
Revolviendo cajones que no abría hace años descubro viejas fotografías que traen a mi mente las imágenes de un antiguo amor ¿Qué será de su vida? ¿Que estará haciendo?…. Recuerdo lo bien que la pasábamos juntos, a pesar de que fue una aventura que duró tan solo un instante aún hoy, en mi piel quedan las huellas vibrantes de sus manos.
Cada encuentro estaba empapado de erotismo, nos entregábamos por completo a las manos del placer y del sexo, nuestros cuerpos se fusionaban de tal manera que éramos uno haciendo el amor apasionadamente.
Cuando pienso en esas noches no puedo resistirme y bajo las manos en búsqueda de mi vulva húmeda y caliente que late presurosa pidiéndome placer y más placer. El conocía cada rincón secreto de mi cuerpo, sabía como hacerme gozar y explotar de satisfacción.
Cierro los ojos, imagino que sus manos son las mías y dibujan sendas sobre mis pechos pulposos y pezones respingados, me despojo de las ropas que cubren mi cuerpo y feminidad y me recuesto sobre la cama, lo deseo tanto que esta es la única forma de alcanzarlo, sentirlo cerca y muy dentro mio.
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