Estoy ansiosa, la hora pactada para el encuentro esta muy cerca, ya no sé que hacer para matar el tiempo y distraerme un poco, te deseo tanto que pareciera que mi cuerpo ya percibe la proximidad del tuyo a pesar de que aún no te haya visto.
Me arreglo una y otra vez tratando de estar lo más sexy posible, no quisiera que te lleves una mala impresión o que no te guste como me veo. Miro mi figura reflejada en el espejo, acaricio mis formas con las vivaces manos que fervorosas desean recorrer tu carne. Estoy muy excitada, ya ha pasado demasiado tiempo desde la última vez y las imágenes que guarda mi memoria me han acompañado desde entonces en mis noches de soledad.
No pasó un día en el que no te haya recordado, me masturbé mil veces imaginando que estabas así sobre mí, penetrándome con fuerza mientras agarrabas mis pechos turgentes y pulposos y con tu lengua húmeda recorrías mis labios sedientos de tu sexo. Mi vagina se moja con el sólo hecho de pensarte desnudo, viril y erecto. Mi cuerpo está encendido como una llama ardiente que sólo puede ser apagada con largas horas de placer.
Estoy recostada sobre mi cama y observo a las agujas de reloj caminar tan lentas, como si quisieran detener el tiempo y prolongar mi espera. No aguanto, el calor y las ganas me consumen, te necesito en este preciso momento montándome y agarrándome de las tetas como si fuera una yegua salvaje.
Me resulta imposible resistir al impulso de tocar mi vagina tan tierna y caliente. Lentamente abro las piernas y busco con mis dedos finos el centro del placer para acariciarlo y humedecerlo con mis fluidos. El deseo cada vez más se apodera de mi ser y me transforma en una fiera hambrienta que necesita devorar y ser devorada, me despojo de las pocas ropas que llevo puestas y con una de mis manos masajeo mis pezones erectos mientras mi lengua húmeda recorre las sendas de mis labios.
De repente me encuentro totalmente desnuda, con las piernas abiertas y la vagina dilatada y húmeda sobre la cama disfrutando de la íntima sensación del contacto con mis manos, imagino que son las tuyas, que ya has llegado para hacerme gozar como la última vez que nos vimos.
Publicado por afrodita en Relatos Eróticos el 27 Junio, 2008
amor, encuentros sexuales, historias de sexo, masturbación, orgasmos, Pareja, placer, relaciones carnales, relatos de sexo, Relatos Eróticos, sexo, Sexualidad CoNo hay comentarios



