Poliamor: ¿una aproximación a la verdad genética?

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Un pingüino macho en período de apareamiento toma una pequeña piedra con su pico y se la lleva a una hembra. Pero no a cualquier hembra, a esa que él ha estado observando y para quien ha realizado innumerables “insinuaciones“.

Deja la piedra a los pies de ella. Es una invitación clara a formar juntos un nido. Si la hembra toma la piedra con su pico, juntos formarán una familia. Pero si en cambio, rechaza el “obsequio” y se aleja, el pingüino macho no formará pareja con ninguna otra hembra de la colonia. Se retirará solo y envejecerá sin reproducirse. Se han estudiado casos de pingüinos que se suicidaron luego de ser rechazados. Lee el resto de la entrada »

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