La falofobia es una fobia más común de lo que puede parecer en un primer instante, y que afecta a una amplia población de hombres con disfunciones sexuales previas. La falofobia consiste en el miedo a tener erecciones.
Se da en hombres, y suele venir precedido de problemas infantiles relacionados con las erecciones. Lo más habitual es que hayan sido niños castigados o golpeados por sus progenitores por culpa de las erecciones.
Es evidente que lo que buscan las mujeres en el juego de la seducción cambia con la edad, por lo que si quieres triunfar con todo tipo de edades, tendrás que saber lo que está buscando en cada momento. Concretamente, si quieres seducir a una mujer mayor debes seguir los siguientes pasos:
1. Escucha. Cuando las mujeres son jóvenes les gusta escuchar lo que les cuentas, pero con la edad pierden la paciencia, y han conseguido cosas en la vida, y quieren que tú las escuches, así que pon atención.
El travestismo es la utilización de vestimenta socialmente aceptada como propia del sexo contrario al que se pertenece. Lo más habitual es que el travestismo se produzca en hombres, que se visten como mujeres, pero también se puede dar el caso contrario.
Es decir, de mujeres que se vistan como hombres. Sin embargo, no se debe confundir el travestismo con la transexualidad, porque son dos conceptos totalmente diferentes, porque el travestismo no implica ni homosexualidad ni transexualidad.
Muchos analistas de la conducta humana insisten en que la esencia del ser humano, su estado natural es el de ser bisexual, muy al contrario de lo que la moral religiosa nos asegura. La bisexualidad ha estado presente en todas las sociedades que ha conocido el hombre, y hoy en día comienza a cobrar importancia en nuestra sociedad de hoy.
Ser bisexual es sentirse atraído de manera habitual por personas de ambos sexos, y, a la vez, llevar a cabo esas pasiones, practicar el sexo con personas de ambos sexos, tanto hombres como mujeres. Pero no basta con sentirse atraído en un momento puntual, no, es sentirse atraído de manera habitual.
En notas anteriores les he dado algunas ideas para que enciendan la pasión de sus parejas en un abrir y cerrar de ojos.
Pero deben comprender que la imaginación no conoce límites, con mis consejos simplemente les doy un empujoncito para que se liberen de tabúes y puedan ustedes mismas explorar el mar de posibilidades sensuales que les brindan sus cuerpos.
Para poder tener una vida sexual plena y satisfactoria, es importante que conozcas tanto tu propia sexualidad como la de tu pareja, para que puedas disfrutar tanto de tu cuerpo como del suyo. Por ejemplo, si eres mujer, y heterosexual, necesitarás conocer las características de la sexualidad masculina. ¿Cuáles son?
1. Es instantánea: La principal diferencia entre la sexualidad masculina y la femenina es la rapidez en la excitación, es decir, un hombre estará preparado para realizar el acto sexual de manera inmediata, sin preámbulos anteriores.
Ya sabemos todos que las mujeres fingen los orgasmos, demasiado a menudo, me temo, pero, ¿los hombres?, ¿fingen ellos los orgamos? Pues al igual que las mujeres ellos también los fingen, aunque de manera menos habitual y, en general, nunca reconocido.
Un hombre finge el orgasmo cuando su pareja no es de su agrado, o cuando el momento elegido no es el mejor, por cansancio físico o mental. En este caso, y aunque la erección esté presente, y se produzca la penetración, el hombre finalizará antes, alegando haber llegado, ya, al orgasmo, aunque no sea así.
Las mujeres están mucho más avanzadas que los hombres en materia de liberación de tabúes y mitos sexuales, al menos en lo que se refiere a la estimulación anal, concepto al que los hombres le tienen mucho miedo, pero del que las mujeres no dudan en disfrutar en cuanto tienen ocasión.
Sin embargo, no te confundas, la estimulación anal no tiene porqué ser penetración anal, no, cuando te hablo de estimulación anal me refiero a la estimulación, sin más, sin penetración. Y para hacerlo de manera satisfactoria, la mejor postura es con la mujer en la parte superior durante el coito. Entonces, el hombre comenzará a acariciar la parte externa del esfínter de la mujer, siguiendo los movimientos del coito, sin acelerar el ritmo.
La estimulación anal en los hombres es uno de los tabúes más extendidos entre el género masculino, que, en la mayoría de las ocasiones, reniega de este placer tan evidente por un puro estereotipo machista. Sin embargo, si eres hombre y estás leyendo ésto, olvídate de tabúes, y aprende a disfrutar de tu sexualidad con libertad.
La clave está en saber utilizar el ano durante el coito, y conseguir, así, multiplicar el placer hasta límites insospechados. A la vez que estés penetrando a tu pareja, invítala a que introduzca uno de sus dedos en tu esfínter (si existen problemas de escrúpulos podéis cubrir su dedo con un preservativo).
¿Qué tal te está yendo? ¿Ya has puesto a prueba los trucos que te facilité ayer? Recuerda que son importantes, que hay que allanar el camino antes de comenzar a andar. Así que comienza con los tres pasos anteriores, y, una vez que los hayas completado, estarás preparado para los siguientes. Allá van:
1. Propón una quedada: Pero no intentes quedar a solas con él o ella, eso sería un error. Organiza una salida de todos los compañeros y asegúrate de que va (si no lo hace estarás perdiendo tu tiempo, y no estás tú para eso).
Junto con la liberación sexual que hemos venido disfrutando en España en lás últimas décadas, el sexo oral se ha ido popularizando, y cada vez es más habitual que parejas, tanto estables como no, lo practiquen de manera habitual, pero ¿cómo se puede mejorar? Te lo voy a mostrar en dos partes, uno para hombres y otro para mujeres. Comencemos por las mujeres.
Tú, como mujer, quieres que tu chico disfrute, y ya sabes que se muere por una buena felación. Pues bien, adelante, no te cortes. Lo más importante en un buen sexo oral es hacerlo sin tabúes, sin limitaciones, deja que tu instinto te guíe, acércate a su pene, siéntelo como tuyo y comienza a disfrutar con ello. Y ahora, ya aprovecha estos consejos que te voy a dar.
¿Te has planteado alguna vez si eres bisexual? ¿A qué sí? Es normal, todo hombre en algún momento de su vida tiene este planteamiento en mente. Sin embargo, debes de tener claro que por habértelo planteado no quiere decir que lo seas.
Veamos. Es normal que durante la adolescencia, época en la que el deseo sexual se multiplica por mil, te sientas atraído tanto por hombres como por mujeres, pero no es una definición de tu opción sexual, sino más bien las ganas que tienes de probar, de conocer, de experimentar. Por tanto, aunque hayas tenido relaciones homosexuales durante esta época, gustándote las mujeres, no quiere decir que seas bisexual.
El coito ha terminado, los dos habéis llegado al orgasmo, ha sido fabuloso, pero, ¿y ahora? ¿Qué haces? ¿Le acaricias como a ti te gusta que te haga? ¿Hablas con él?
¡No! Debes de saber que el hombre, después de la eyaculación, sufre un bajón físico. Sus orgamos les dejan exhaustos y sin ganas de hablar, simplemente de dormir.
¿Mordiscos? Sí, ¿por qué no? En la guerra y en el sexo todo vale…o casi todo. Pero no nos referimos a mordiscos violentos que puedan causar daño (aunque de por sí esta práctica implica cierto grado de violencia), sino a placer intenso y diferente que rompa con el esquema típico de cómo hacer el amor.
Pero no creas que los mordiscos son cosa de ahora, no, los mordiscos llevan excitando a hombres y mujeres desde hace siglos. La mejor muestra de ello son los mordiscos que detalla el Kamasutra, tales como: