Hay una tendencia generalizada a pensar que cuando hablamos de libido, nos referimos “exclusivamente” al deseo sexual, pero ésto no siempre es así y es importante diferenciar el deseo del deseo sexual y de la libido.
Cuando hablamos de “libido” estamos haciendo alusión a un conjunto de factores que componen la personalidad del individuo y que van mucho más allá del sexo propiamente dicho; pero en sexología se lo emplea como sinónimo de “deseo sexual”.
El deseo sexual es una sensación fuerte que se siente tanto en el cuerpo como en el pensamiento y que nos moviliza y empuja a acercarnos, amar, tocar, acariciar, insinuar y otras actitudes relacionadas a la sexualidad y de las que a veces, siquiera teníamos conocimiento que éramos capaces de hacer.
Este impulso es absolutamente elemental y primitivo y está destinado a buscar el contacto íntimo con otro cuerpo para dar y recibir estímulos eróticos.
Para el Tantra el besar es un arte que debe hacerse con absoluta conciencia porque cada beso tiene como objetivo principal trasmitir toda la energía sexual de los amantes ya que los labios son capaces de hacer sentir a quien da y a quien recibe, sensaciones extraordinarias e inigualables.
Existen diferentes tipos de besos, desde los más superficiales que se dan en la mejilla a los que tienen el poder de penetrar hasta lo más profundo del alma; las técnicas del Tantra están pensadas para que estos besos intensos tengan la capacidad de liberar la energía del Chakracorona en dirección a todo el cuerpo.
¿Las mujeres también pueden ser impotentes? Pues sí, no solo los hombres sufren la frustración de no poder experimentar placer. La impotencia femenina suele conocerse también como frigidez y se refiere a la poca o casi nula excitación en la mujer.
El problema de impotencia en la mujer comparte con el del hombre en que puede ser causado por factores físicos y principalmente psicológicos, con la diferencia que el desempeño sexual de la pareja toma mayor relevancia en la frigidez femenina.
Lalibido es el “deseo hacia otra persona” y nos referimos a ella como la libre creatividad, o energía psíquica que un individuo dispone hacia el desarrollo personal, o individualidad de sí mismo.
En Sexología se emplea para hacer referencia al deseo sexual y debe diferenciarse la libido masculina de la femenina, puesto que las fuentes de placer varían de un sexo a otro.
Todos sabemos que hay ciertas sustancias que estimulan y potencian la actividad sexual. Ya desde tiempos remotos los antiguos utilizaron alimentos que favorecían el desempeño erótico.
También es cierto que muchos de esas afirmaciones son mitos imposibles de comprobar, pero que aunque sea por efecto placebo, en algunas personas parecen surtir efectos milagrosos. Pero hay otras que pueden aniquilar la pasión en un abrir y cerrar de ojos, ¿sabes cuáles? Lee el resto de la entrada »
Una mujer puede perder la capacidad de llegar al orgasmo como consecuencia de la falta de experiencia sexual, prejuicios, pudor, represiones culturales, falta de estimulación por parte de la pareja, presión, experiencias traumáticas, entre otros.
También puede darse por factores predisponentes como problemas con la pareja, cansancio, ansiedad, falta de coordinación con la pareja durante el coito, la baja autoestima o la represión de los deseos sexuales.
La vida sexual de una mujer no tiene por qué apagarse del todo con el arribo de la menopausia. Si bien el cuerpo pasa por cambios orgánicos, hormonales y psíquicos una mujer no deja de serlo aunque su cuerpo ya no sea el de antes.
Uno de los mayores retos para la pareja de una mujer en la menopausia es mantener viva la llama de la pasión debido a la disminución de la falta de deseo.
La anorgasmia es la imposibilidad de alcanzar el orgasmo, mas no la imposibilidad de poder excitarse, el deseo sexual o libido se conserva. Por lo general se la relaciona a las mujeres, pero también puede presentarse en los hombres.
La anorgasmia puede ser el resultado de factores físicos, psicológicos, cambios en el estilo de vida, o el efecto adverso de algún medicamento.
Hay una tendencia generalizada a pensar que cuando hablamos de libido, nos referimos “exclusivamente” al deseo sexual. Esto, aunque común, no es del todo preciso. Como he señalado en posts anteriores, si hablamos de “sexo” debemos identificar como “deseo” a la voluntad de una práctica sexual.
En cambio si decimos “libido” estamos haciendo alusión a un conjunto de factores que componen la personalidad del individuo y que van mucho más allá del sexo propiamente dicho. Sin embargo, por ser algo tan arraigado en el inconsciente colectivo, deberemos asumir también al término “libido” como sinónimo de “deseo sexual”.
Los afrodisíacos son sustancias que aumentan o estimulan el apetito sexual, de origen muy antiguo, desde los comienzos de la historia, las diferentes culturas han hecho uso de ellos de diversas maneras: en filtros y pócimas de amor, ungüentos, fragancias y rituales destinados a atraer al sexo opuesto, favorecer la fertilidad y aumentar el vigor sexual.
Es común confundir “frigidez” con “impotencia“. Mientras que la segunda (mejor llamada “disfunción eréctil“) es la incapacidad de tener una erección, la primera hace alusión a la falta de deseo sexual, en este caso por parte del varón.
Contrariamente a lo que popularmente se cree, los varones también atraviesan por etapas de “frigidez” y no siempre “están listos para el sexo” como la sociedad exige. ¿Qué hacer?Lee el resto de la entrada »
La libido es la base fundamental del deseo sexual. Al comienzo se manifiesta a través de sensaciones y emociones,y aunque es muy difícil establecer el origen mismo del deseo, su presencia incontenible nos lleva a expresar nuestro instinto sexual en toda su potencialidad.
Sin embargo es oportuno aclarar que la libido representa el impulso de la vida, de todo lo que deseamos, incluido el impulso sexual. En cambio el deseo, es explícitamente sexual. ¿Sabes como funciona la libido? ¿Qué hacer para mejorar ese impulso sexual? He aquí algunas claves: Lee el resto de la entrada »