La eyaculación femenina es un fenómeno cada vez más habitual y reconocido por las mujeres, pero no por ello es general a todas ellas, por lo que no debes obsesionarte con causarla en tu pareja, porque puede que ésta no llegue por el mero hecho de que tu pareja no eyacule.
Es un acto involuntario, como la masculina, que se da en algunas mujeres, y que en tiempos pretéritos se confundía con la orina, sin embargo no es parte indispensable para el placer femenino ni para el orgasmo.
El mito de la seducción nos dice que los hombres mejoran con la edad, con lo que cuanto mayores son más sensuales y más atractivos, por lo que conseguir seducir a un hombre mayor es una opción altamente interesante. Pero, ¿qué ventajas tiene?
1. Estabilidad financiera. Un hombre mayor ya tiene conseguida gran parte de su vida, por lo que te aportará una estabilidad financiera mayor que cualquier hombre joven, por lo que tu vida será más estable.
Cada vez hay más mujeres mayores, o maduras, solas, y, por tanto, susceptibles de entrar en el juego de la seducción. Gracias al incremento de divorcios y separaciones, es muy habitual encontrarse con mujeres de cuarenta o cincuenta años buscando pareja. Pero, ¿qué ventajas te ofrecen este tipo de mujeres?
1. Anticoncepción. La ventaja más evidente es la ausencia de riesgo de embarazos inesperados. Claro está, siempre y cuando ella ya haya pasado la menopausia. Este hecho que no parece importante, se agradece en según que momentos.
El travestismo es la utilización de vestimenta socialmente aceptada como propia del sexo contrario al que se pertenece. Lo más habitual es que el travestismo se produzca en hombres, que se visten como mujeres, pero también se puede dar el caso contrario.
Es decir, de mujeres que se vistan como hombres. Sin embargo, no se debe confundir el travestismo con la transexualidad, porque son dos conceptos totalmente diferentes, porque el travestismo no implica ni homosexualidad ni transexualidad.
Ya se acabaron los tiempos en los que las mujeres eran meros sujetos pasivos en el juego de la seducción, hoy en día, una mujer puede ligar de manera activa tanto, o más, que un hombre. Por ello, es conveniente que conozcas los trucos básicos de mujer.
1. Vístete para romper. Si tú no te sientes guapa, los demás no te verán atractiva. Vístete siempre con ropa que te haga sentir bien, que te sientas atractiva, y que sientas que todo el mundo vuelve la mirada para verte mejor.
La opción sexual que elijas determina tu comportamiento sexual a lo largo de tu vida, por lo que es importante que comprendas si eres lesbiana o heterosexual, aunque, claro está, también existe la posibilidad de que seas bisexual, en cuyo caso te sentirás atraida tanto por hombres como por mujeres.
Sin embargo, no debes de confundir el haber mantenido una relación esporádica con una mujer con el ser lesbiana. Entre mujeres es habitual el tener un contacto más cercano y más íntimo, y puede, incluso, llegar a generar una relación sexual. No obstante, eso no quiere decir que seas lesbiana.
Muchos analistas de la conducta humana insisten en que la esencia del ser humano, su estado natural es el de ser bisexual, muy al contrario de lo que la moral religiosa nos asegura. La bisexualidad ha estado presente en todas las sociedades que ha conocido el hombre, y hoy en día comienza a cobrar importancia en nuestra sociedad de hoy.
Ser bisexual es sentirse atraído de manera habitual por personas de ambos sexos, y, a la vez, llevar a cabo esas pasiones, practicar el sexo con personas de ambos sexos, tanto hombres como mujeres. Pero no basta con sentirse atraído en un momento puntual, no, es sentirse atraído de manera habitual.
La búsqueda del bebé se supone que debe ser un acto de amor, espontáneo y claro, placentero también. Pero cuando hacer el amor se convierte en una tarea obligada cada vez que la mujer está ovulando, se mata la pasión y el amor que supone este acto.
Entonces surge la natural pregunta, ¿por qué no puedo quedar embarazada? Pues analicemos el problema:
Ya sabemos todos que las mujeres fingen los orgasmos, demasiado a menudo, me temo, pero, ¿los hombres?, ¿fingen ellos los orgamos? Pues al igual que las mujeres ellos también los fingen, aunque de manera menos habitual y, en general, nunca reconocido.
Un hombre finge el orgasmo cuando su pareja no es de su agrado, o cuando el momento elegido no es el mejor, por cansancio físico o mental. En este caso, y aunque la erección esté presente, y se produzca la penetración, el hombre finalizará antes, alegando haber llegado, ya, al orgasmo, aunque no sea así.
Eres mujer, lo sabes, y te cuesta llegar al orgasmo, lo sufres, pero no sabes lo que hacer. Has empezado a pensar que es culpa tuya, que debes de tener algún problema sexual que te impide practicarlo con normalidad, pero ¡no! ¡No es culpa tuya! ¡Olvídate de este complejo! Y yo te voy a ayudar a llegar al orgasmo.
En primer lugar, habla con tu pareja y centraos en los preliminares. Caricias, besos, juego con las manos, toqueteos varios, así tu te pondrás a tono y estarás preparada para el coito, y más cerca del orgasmo. Ahora, llega el momento de la penetración. ¡Olvídate del ‘misionero’! Eso para las obras de caridad, tú estás aquí para disfrutar.
Las mujeres están mucho más avanzadas que los hombres en materia de liberación de tabúes y mitos sexuales, al menos en lo que se refiere a la estimulación anal, concepto al que los hombres le tienen mucho miedo, pero del que las mujeres no dudan en disfrutar en cuanto tienen ocasión.
Sin embargo, no te confundas, la estimulación anal no tiene porqué ser penetración anal, no, cuando te hablo de estimulación anal me refiero a la estimulación, sin más, sin penetración. Y para hacerlo de manera satisfactoria, la mejor postura es con la mujer en la parte superior durante el coito. Entonces, el hombre comenzará a acariciar la parte externa del esfínter de la mujer, siguiendo los movimientos del coito, sin acelerar el ritmo.
La estimulación anal en los hombres es uno de los tabúes más extendidos entre el género masculino, que, en la mayoría de las ocasiones, reniega de este placer tan evidente por un puro estereotipo machista. Sin embargo, si eres hombre y estás leyendo ésto, olvídate de tabúes, y aprende a disfrutar de tu sexualidad con libertad.
La clave está en saber utilizar el ano durante el coito, y conseguir, así, multiplicar el placer hasta límites insospechados. A la vez que estés penetrando a tu pareja, invítala a que introduzca uno de sus dedos en tu esfínter (si existen problemas de escrúpulos podéis cubrir su dedo con un preservativo).
¿Qué tal te está yendo? ¿Ya has puesto a prueba los trucos que te facilité ayer? Recuerda que son importantes, que hay que allanar el camino antes de comenzar a andar. Así que comienza con los tres pasos anteriores, y, una vez que los hayas completado, estarás preparado para los siguientes. Allá van:
1. Propón una quedada: Pero no intentes quedar a solas con él o ella, eso sería un error. Organiza una salida de todos los compañeros y asegúrate de que va (si no lo hace estarás perdiendo tu tiempo, y no estás tú para eso).
Eres mujer, y sabes que tus relaciones con tus amigas son más tiernas, más cariñosas, más amables, de lo que suelen ser entre hombres. Entre mujeres es más habitual la caricia, el beso, el cariño, al menos más que en los hombres, cuyas relaciones destacan por la frialdad física, por el distanciamiento espacial.
Y es precisamente este cariño y esta ternura lo que lleva a que la bisexualiad femenina sea mucho más habitual que la bisexualidad masculina. Además, las mujeres, por genética, está más abierta a experimentar, y no se cierra a experiencias nuevas. Sin embargo, no debes confundirte. Por el mero hecho de haber tenido un encuentro sexual con otra mujer, no quieres decir que seas bisexual.
El coito ha terminado, los dos habéis llegado al orgasmo, ha sido fabuloso, pero, ¿y ahora? ¿Qué haces? ¿Le acaricias como a ti te gusta que te haga? ¿Hablas con él?
¡No! Debes de saber que el hombre, después de la eyaculación, sufre un bajón físico. Sus orgamos les dejan exhaustos y sin ganas de hablar, simplemente de dormir.