Los niños de hoy en día están cada vez más expuestos a influencias externas, con lo que es normal que se interesen por temas sexuales a edades más tempranas, por lo que acudirán a ti a preguntarte, por lo que es importante que sepas cuál es la mejor edad.
Lo primero que debes saber es que no existe una edad universal a la que se deba hablar de sexo con los niños, porque cada niño madura a una edad diferente, y se ve influenciada por los factores externos de una manera diversa.
En una nota anterior hablábamos de los casos de niños que a temprana edad exteriorizan que su cuerpo no es el correcto y cuáles son las manifestaciones más comunes que delatan este sentimiento.
Lamentablemente la mayoría de las veces estos pequeños no encuentran el apoyo de su entorno y son estigmatizados por la sociedad lo que les genera daños psicológicos muy profundos, incluso irreparables.
Es sabido que la sexualidad humana no viene establecida de antemano (no confundir con genitalidad) sino que se define a edades muy tempranas.
A partir de los 2 o 3 años los pequeños tienen ya establecida su inclinación sexual la que muchas veces no coincide con los genitales que muestra su cuerpo.
Si bien el sexo virtual tiene sus ventajas, lo que lo convierten en una alternativa válida para obtener placer rápido y sin compromiso, tiene también su lado negativo.
El riesgo mayor de establecer relaciones por Internet lo recae sobre los menores de edad, quienes pueden caer fácilmente en manos como pedófilos, violadores, secuestradores, entre otros individuos funestos.
Desde tiempos inmemoriales la historia registra la existencia de la pornografía. Con la era industrial, la pornografía se masificó y las tendencias capitalistas encontraron en su producción ingentes beneficios económicos. Pero lo cierto es que desde siempre ha existido (y existirá) lo que denominamos pornografía.
Si somos estrictos en la aplicación del término debemos definir así a toda forma gráfica de estimulación sexual. Hasta hace algunas décadas las revistas (algunas emblemáticas) fueron la principal forma de propagación del material sexual explícito. Pero el advenimiento de Internet ha llevado este negocio hasta las nubes. ¿Cuánto sabes de pornografía en la red? Lee el resto de la entrada »
Si bien el abuso sexual tiene rostro de mujer, los atentados sexuales cometidos contra varones no son un problema menor. En realidad, es un problema que va en aumento, y el silencio que se guarda al respecto contribuye a ello.
Si bien las consecuencias para la víctima guardan muchas semejanzas para ambos casos, el silencio y el tabú son mayores para los hombres por diversas falsas creencias que a grosso modo intentamos explicar:
Si bien el título se dirige a las mujeres por ser las víctimas más comunes del abuso sexual, esta entrada está dirigida también a los varones mayores o menores de edad que hayan pasado por esta situación.
La primera acción que debes realizar después de una violación es ir a un lugar seguro lejos del lugar donde ocurrió el ataque como un hospital o posta médica para que te evalúen. Ahí puedes llamar a la policía. No te bañes ni cambies de ropa.
Hablar sobre la violación es muy complejo, es un tema muy amplio y polémico, pero de todos modos no podíamos dejar de hablar sobre él en Sexología.net.
En primer lugar, ¿qué es una violación sexual?
Es una agresión sexual por parte de una o varias personas que te obliga(a) a tener en encuentro sexual en contra de tu voluntad. Este acto sexual puede ser sexo vaginal, anal, oral (violación carnal); o el manoseo del cuerpo de la víctima o forzar a la víctima a tocar a la persona agresora.
“Yo estoy casada hace un año y medio pero aun no me he embarazodo y nosotros quisieramos tener un hijo. ¿Cuál sera el problema?”
“Es una suerte vivir florecido…” decía el poeta, refiriéndose a la maravillosa bendición de la paternidad/maternidad. Sin embargo no es tan simple como parece a simple vista. Cualquiera pensaría que una penetración con eyaculación en el momento indicado del mes resultará en embarazo. Y aunque las posibilidades son elevadas, no siempre las estadísticas tienen la razón. Para que un embarazo se concrete deben darse innumerables condiciones y cumplirse otros tantos requisitos. De allí que la imposibilidad de convertirse en padres sea traumática para muchas parejas y a pesar de haberlo intentado todo (lo biológicamente posible) deban considerar otras maneras de traer un niño a sus vidas.
Los espermatozoides tienen una vida limitada una vez que fueron eyaculados. El óvulo también. Allí debe producirse la primera “coincidencia”. Suelen existir causas anatómicas (como el útero en retoversión por ejemplo, el cuello hacia atrás) que dificultan la llegada de los espermatozoides. También puede haber un bajo conteo espermático, una extrema acidez vaginal, un envejecimiento ovárico, causas hormonales, factores psicológicos tanto de uno como de otro sexo, ansiedad, angustia, presión social y familiar, nervios, y una larga lista de etcéteras.
Decirte por este medio cuál puede ser el motivo por el cual no pueden convertirse aún en padres, sería irresponsable. Lo ideal será que visiten a un especialista en reproducción, se realicen ambos todos los estudios necesarios para determinar si están en condiciones biológicas de ser padres y analicen todas las soluciones posibles. Lo que sí quiero recomendarles enfáticamente es que no pierdan tiempo. Tener un niño correteando por la casa es una bendición, y no querrán perdérsela por no acudir en busca de ayuda lo antes posible, ¿verdad?
La paidofilia o atracción sexual primaria hacia niños y niñas prepúberes, es un término y una práctica (ilegal) ampliamente conocida. Cabe aclarar que una persona no es “pedófilo” por sentir atracción sexual hacia menores, a menos que se trate de una atracción primaria, es decir, exclusiva para su goce sexual. Pero dentro de esta parafilia existen otras variantes denominadas efebofilia y loli-con. Lee el resto de la entrada »