Debo encontrar el atuendo perfecto, algo muy sexy que destaque mis mejores curvas, hoy tengo la última sesión con mi psicólogo y quiero que sea inolvidable. Creo que llevaré la blusa blanca y la falda negra que con su tajo deja ver la piel cercana a mi entrepierna. Me miro al espejo y me encanta la imagen que me devuelve, eso es lo que precisamente quiero que él vea y que se vuelva loco de deseo por mi carne.
Se me está haciendo tarde, se acerca la hora y voy demasiado demorada, tomo el primer taxi que pasa y durante el trayecto imagino todo lo que le haría si lo tuviera tendido desnudo sobre mi cama, mi vulva se humedece y se me hace agua la boca con tan sólo pensar que tengo su verga muy dura dentro de mi vientre.
Estoy tan excitada, hasta el más leve movimiento del carro hace que cada centímetro de mi piel se erice haciéndome suspirar de deseo, son irresistibles las ganas de acariciar con mis delgados dedos los labios de mi vagina como hago cada vez que pienso en él; me cruzo de piernas para poder calmar aunque sea un instante las ganas de follar que me consumen.
Apresurada y con las mejillas ruborizadas por el calor le pago al taxista y salgo del coche casi corriendo, ya es la hora del momento más caliente de toda la semana. Desde que empecé terapia con él mis sueños se han poblado de las imágenes más cachondas y eróticas que alguna vez imaginé; le deseo con cada fibra de mi cuerpo, daría lo que fuera por tener sus huellas sobre mi blanca piel. En la sala de espera no hay nadie, debo ser la última paciente…
-Te estaba esperando, me dice y con un ademán me invita a pasar.
Me recuesto sobre el aterciopelado diván y coloco mis piernas de modo que la falda suba y deje al descubierto algo que no debería, por suerte mi plan ha dado efecto, además de ser analista el también es hombre y no puede resistir el deseo de fijar su vista sobre mis largas y bellas piernas. Lo veo ruborizarse e imagino que su hombría adquiere un poco más de firmeza…
El me habla pero no le escucho, durante toda la semana he esperado este momento, nunca había conocido hombre al que le deseara más en mi vida y debo aprovechar las circunstancias, es mi última sesión y quizás nunca más le vuelva a ver. Mi rostro se ilumina con la seductora sonrisa que dibujan mis labios.
Lee el resto de la entrada »