Al fin ha llegado la noche que tanto esperé durante toda la semana, voy en camino a la inauguración de una nueva disco que parece ser prometedora, quizás allà encuentre alguna compañÃa masculina que tanta falta me hace.
El lugar está repleto, pero logro hacerme paso hacia la barra y pido mi trago favorito, estoy tan sedienta y acalorada. Mientras bebo tranquila me dedico a observar el entorno, mucha gente, bellos hombres, buena música… pero de repente mis ojos se clavan en la figura más impresionante que nunca pensé encontrar.
Allà estaba él, mi instructor de aeróbicos hace años que le deseo con cada fibra de mi cuerpo, es tan masculino, seductor y atractivo, un ejemplar de hombre como pocos. Lo observo de arriba hacia abajo tratando de no perderme detalle alguno de su persona mientras humedezco mis labios con la lengua… no puedo negarlo se me hace agua la boca y mi vagina se moja cada vez que lo imagino desnudo.
El percibe mi presencia y se acerca lentamente, me saluda dándome un beso con sus labios carnosos sobre la mejilla y todos los vellos de mi piel se erizan al instante, ¿Cómo estas? Que sorpresa encontrarte aquà le digo con un dejo de nerviosismo en mi voz; si verdad, no soy de salir mucho pero hoy necesitaba despejarme un poco contesta con una pÃcara sonrisa.
¿Me acompañas con una copa? Me pregunta a la vez que le pide al barman un buena champaña, hablamos largo rato y el alcohol hace lo suyo liberándome de todas las inhibiciones, no resisto más y me acerco suavemente hasta rozar su oreja con mis labios para invitarlo a un lugar más privado, él sonrÃe y me toma de la mano, ven conozco el sitio perfecto…. salimos de la disco y nos internamos en el estacionamiento.
Por suerte el carro es espacioso, es lo primero que pienso al entrar y luego me imagino las mil y una formas de follar dentro de un auto , nos acomodamos en el asiento de atrás y la situación no tarda en elevar su temperatura, literalmente nos comemos con los labios, sus manos desenfrenadas desnudan mi cuerpo y recorren mi piel caliente.
Lee el resto de la entrada »